Hantavirus: la política en llamas mientras el Estado intenta apagar el pánico
Una crisis sanitaria convertida en pulso político entre el Gobierno y la derecha

Redacción · Más España


La gestión del barco con casos de hantavirus ha saltado del terreno sanitario al del ruido político; lo urgente —evitar contagios— ha sido secuestrado por la contienda partidista.
El PP, con su portavoz Ester Muñoz llamando a esto "un caos absoluto", ha decidido convertir la emergencia en batalla parlamentaria. A esa ofensiva se han sumado figuras que han elevado el tono: Isabel Díaz Ayuso desde México afirmó que "no hay nadie al volante", Fernando Clavijo encendió la mecha en su papel de presidente canario, y Santiago Abascal añadió su diana verbal contra la OMS y el Ejecutivo. El mensaje es claro: confrontación y desconfianza.
Frente a esa arremetida, el Gobierno ha desplegado reuniones y llamadas: siete reuniones diarias con participación de Canarias, interlocución con las autonomías afectadas y gestiones para coordinar el traslado de los 14 españoles que irán a Madrid. Se insiste en que "no habrá contacto con la población", en línea con la recomendación de la OMS sobre fondeo sin atraque en Tenerife, y se trabaja para despejar dudas sobre la cuarentena en el hospital Gómez Ulla, donde tanto Mónica García como Félix Bolaños aseguran disponer de mecanismos legales si fueran necesarios.
No deja de llamar la atención la volatilidad de la comunicación: palabras confusas de la ministra de Defensa sobre una decisión "voluntaria" para la cuarentena abrieron una brecha que la oposición —y la opinión pública— explotó con rapidez. El Gobierno, por su parte, defiende que la polémica es falsa y que el hantavirus es mucho menos contagioso y más fácil de controlar que la covid, por lo que lo razonable sería escuchar a los científicos y no avivar el alarmismo.
En las islas la tensión es palpable: rechazo popular a la llegada del barco, amenazas de impedir su entrada en instalaciones portuarias y la firmeza del presidente canario en rechazar cualquier atraque en puerto. Los ministros Ángel Víctor Torres y Mónica García se sentaron con Clavijo para intentar apagar la confrontación; Torres recalcó que ha hablado "10 veces" con el presidente canario y subrayó que "nadie del barco tendrá contacto con la población canaria".
La política, sin embargo, sigue su curso: el PP ha registrado la petición de comparecencia urgente de la ministra de Sanidad y reclama apartarla del operativo por entender que "no está preparada". Feijóo ha elevado la carga crítica y mantiene que, frente a la incertidumbre, un Gobierno "no pide tranquilidad, la transmite". El Ejecutivo replica que las comunidades estuvieron informadas de las reuniones técnicas y que se ha trabajado coordinadamente.
Esta es la fotografía del momento: por un lado, un operativo técnico que afirma apoyarse en expertos y recomendaciones de la OMS; por otro, una derecha que convierte la incertidumbre comunicativa en arma política, y en medio la ciudadanía que exige certezas y gestión eficaz. Si la política actúa como cortina de humo, la verdad científica y la transparencia serán las primeras víctimas. Escuchemos a los científicos; exijamos responsabilidad a los políticos.
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