Han tomado el Primero de Mayo como estandarte de campaña contra Juanma Moreno
La izquierda convierte la jornada laboral en pábulo electoral y pone en el centro las políticas del Gobierno andaluz

Redacción · Más España


Que la fecha fuera elegida por el presidente de la Junta para situar el inicio de la campaña electoral no fue un detalle circunstancial, sino la señal de que el 1º de Mayo iba a dejar de ser un día de reivindicación laboral para convertirse en atril y consigna. Así ha ocurrido: la efeméride y la campaña han quedado indisolublemente vinculadas.
Detrás de las pancartas en Málaga y en otras plazas andaluzas aparecieron las figuras del PSOE, de Por Andalucía y de Adelante Andalucía para traducir la movilización sindical en un blanco político concreto: las políticas de Juanma Moreno. María Jesús Montero proclamó que Andalucía está ante la decisión del modelo de sociedad que los ciudadanos quieren y definió los servicios públicos como “un salario diferido”, reclamando su defensa como garantía de igualdad de oportunidades. Palabras que se pronuncian con intención electoral y con la vista puesta en el 17 de mayo.
Antonio Maíllo no se limitó al gesto retórico: anunció en Málaga que, si llega al Gobierno de la Junta, dedicará hasta 1.500 millones de euros “sin ejecutar” del presupuesto a un plan de empleo para colectivos vulnerables. Su apelación a gobernar para la “mayoría trabajadora” contrastó con su respuesta concreta a lo que calificó como las políticas del PP: señaló que el Partido Popular se ha opuesto a mejoras para superar la precariedad y al alza del salario mínimo, y avanzó que defenderán “con uñas y dientes” la prórroga de los alquileres, que volverán a intentar llevar al Congreso tras el bloqueo reciente.
En Jaén, José Ignacio García alzó la voz por Adelante Andalucía y exigió una reducción de la jornada laboral a 30 horas semanales, argumento que confirma la hoja de demandas de la izquierda en este arranque de campaña: salarios, protección social, vivienda asequible y jornada laboral reducida.
La presencia de ministras del Gobierno central —la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, y la titular de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones— añadió la dimensión estatal a la convocatoria. Díaz lanzó un llamamiento explícito a trabajadores humildes, jóvenes, mujeres y a quienes sufrieron fallos en los cribados de cáncer para que voten a la izquierda el 17 de mayo. El escenario quedó así pintado: una movilización sindical y política que quiere convertir la jornada del trabajo en cartografía electoral.
No cabe negar la legitimidad de la protesta ni la de la intervención política en fechas señaladas. Sí cabe, sin embargo, señalar con claridad que la confluencia entre 1º de Mayo y arranque oficial de la campaña ha transformado una jornada de demandas laborales en un acto de confrontación política directa con el Gobierno andaluz. Los electores tendrán que valorar si ese uso de la efeméride responde a la defensa de derechos o al reclamo instrumental de votos.
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