Génova, Sol y Bambú: la gira política de María Corina Machado sacude el tablero
La líder venezolana visita Madrid y se reúne con Feijóo, Abascal y Ayuso; la Casa del PP la proclama 'una de las nuestras'

Redacción · Más España


Madrid, abril de 2026. La visita de María Corina Machado no es un trámite protocolario; es una declaración de intenciones tejida en dos actos: primero, con la derecha organizada en Génova, y luego, con la exaltación institucional en la Puerta del Sol.
A las 10:00, la sede nacional del PP abrirá sus puertas para recibir a Machado “con todos los honores de ‘ganadora’”, según el propio relato informativo. Diputados, senadores y dirigentes coparán el vestíbulo de la calle Génova para arropar un encuentro a puerta cerrada con Alberto Núñez Feijóo, seguido de un encuentro con venezolanos residentes en España. El PP lo deja dicho sin ambages: “La vamos a recibir como una de las nuestras, porque lo es. El PP es su partido y Génova es su casa en Europa”. Es una afirmación rotunda, que no necesita adjetivos: es una toma de posición política plasmada en protocolo y en gestos.
Por la tarde, la agenda prosigue con otro hito: la reunión con Santiago Abascal, presidente de Vox, que completa la ronda de los líderes de la derecha española. Y a las 17:30, Isabel Díaz Ayuso le hará entrega de la Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid en la Puerta del Sol, acto en el que también recibirá la misma condecoración Edmundo González Urrutia.
Machado rechazó el ofrecimiento formal de entrevistarse con el Gobierno español. Lo explicó en Cope con una sentencia de propósito superior: “En determinados momentos convienen, y en otros no convienen, ciertas reuniones para tal objetivo”, anteponiendo, según sus palabras, “el objetivo superior de la libertad de Venezuela”. No es una excusa administrativa: es una decisión estratégica que delimita qué encuentros suman y cuáles pueden entorpecer el fin político que proclama.
La secuencia es nítida y deliberada: primer acto, la legitimación simbólica ante las filas del PP; segundo acto, la convergencia con Vox; acto final, el reconocimiento institucional de la Comunidad de Madrid. No hay espontaneísmo: hay diseño político y comunicación calculada para proyectar respaldo desde la derecha española a una dirigente opositora venezolana.
Queda fuera de esta agenda el Gobierno central, cuyo ofrecimiento fue declinado. Esa ausencia también habla: subraya la elección de interlocutores y dibuja, en la plaza pública, los contornos de una alianza política y mediática con sello conservador que Machado ha decidido priorizar en su paso por Madrid.
No se trata de una visita neutra. Es una jornada en la que la ceremonia, la foto y la palabra se conjugan para trazar una narrativa clara: respaldo europeo desde la derecha española a una lideresa venezolana que proclama la libertad como objetivo supremo. Que cada cual extraiga sus conclusiones; los hechos, en este caso, son la propia declaración.
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