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Feijóo se distancia de los insultos y señala al Gobierno como creador del clima de tensión

El presidente del PP dice no compartir las palabras de Abascal y acusa al Ejecutivo de provocar y descalificar con constancia

Redacción Más España

Redacción · Más España

2 de mayo de 2026 2 min de lectura
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Feijóo se distancia de los insultos y señala al Gobierno como creador del clima de tensión
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En la plaza pública de la política española, las palabras pesan y definen. Alberto Núñez Feijóo ha querido marcar distancia: no comparte "ese tipo de calificativos" que pronunció Santiago Abascal contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Lo dijo con la rotundidad de quien desea fijar una frontera moral entre el tono y la estrategia.

Fue antes de los actos institucionales del Dos de Mayo en la Comunidad de Madrid cuando el líder del PP respondió a los periodistas sobre la expresión utilizada por Abascal —a quien calificó la noticia como autor del insulto— y subrayó una máxima elemental: "las expresiones de un político las debe de expresar el propio autor". Palabras sencillas, pero intencionales, que buscan deslindar responsabilidad y frenar la dinámica del insulto colectivo.

Feijóo no se limitó a desmarcarse: aprovechó para denunciar un clima político que considera enrarecido. Señaló que las "provocaciones" y las "descalificaciones" emanan, a su juicio, del entorno del Ejecutivo central y que ataques personales, como los que él mismo recibe —citó, a modo de ejemplo, al ministro Óscar Puente— son constantes y continuos. No es una queja menor: es la afirmación de que la tensión es productiva para el Gobierno, aunque no lo sea para la oposición que él representa.

Hay en su intervención una doble intención: por un lado, contener la escalada verbal dentro del espacio conservador; por otro, señalar al rival como quien alimenta la crispación. Feijóo lo expuso sin tibieza: "ese tipo de tensión" interesa al Gobierno, pero no le interesa a él. Es una acusación directa sobre la estrategia política del Ejecutivo sin añadir, eso sí, nuevos datos ni ejemplos más allá de los ya reseñados.

Los hechos registrados son claros y limitados: Abascal profirió un insulto contra Sánchez; Feijóo lo desaprueba públicamente; y atribuye al entorno del Gobierno la responsabilidad de una dinámica de acusaciones y descalificaciones que, en su análisis, es permanente. No hay, en su voz, defensa de las expresiones ofensivas, sino una reivindicación del decoro y una llamada a responsabilizar al autor de sus palabras.

En la arena política, las fronteras entre responsabilidad individual y responsabilidad colectiva se dibujan con frases como estas. Feijóo ha trazado la suya: deslindar, censurar el insulto y apuntar a quien, según su criterio, tensiona el tablero. Será la opinión pública y el propio tiempo quienes valoren si esa distancia es postureo táctico o una apuesta firme por otro modo de confrontación política.

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