Feijóo denuncia la traición al europeísmo y promete restituir confianza
Acusa a Sánchez de “traicionar” pilares europeos y recupera el derecho al error para autónomos

Redacción · Más España


Que un presidente del Gobierno sea señalado sin ambages como “traidor” a Europa por el líder de la oposición no es un gesto menor: es una exclamación política que pretende describir un quiebre de lealtades, una fractura entre la praxis del Ejecutivo y las normas no escritas que sostienen la pertenencia continental.
Así lo proclamó Alberto Núñez Feijóo en un foro informativo celebrado dos días después de la aprobación, en Consejo de Ministros, de la regularización extraordinaria de inmigrantes. La norma, aprobada por el Ejecutivo, fue citada por el jefe del PP como el primer ejemplo de decisiones que, a su juicio, “traicionan los pilares básicos del europeísmo”. Feijóo sostuvo que la medida va en “dirección contraria” al mayor control pactado por los países de la Unión Europea y calificó la regularización de hecha “a granel”.
El líder popular no se limitó a la mera invectiva retórica: vinculó la regularización con la delincuencia, pese a que el real decreto contempla valoraciones individualizadas y excluye expresamente la concesión de residencia a quienes representen “una amenaza para el orden público, la seguridad pública o la salud pública”, acreditado mediante comprobación de antecedentes penales y la valoración del informe policial correspondiente.
Feijóo añadió más capítulos a su crítica: acusó al Gobierno de atacar el Estado de derecho por los mensajes contra el juez Peinado relacionados con el procesamiento de la esposa del presidente, Begoña Gómez, y se refirió, en particular, a las declaraciones posteriores al Consejo de Ministros que, según él, han envistido contra la independencia judicial “in voce y por escrito”.
A ello sumó un reproche geoestratégico: el viaje del presidente Sánchez a China y la defensa —por parte de Sánchez ante Xi Jinping— de que “Occidente debe renunciar a parte de sus cuotas de representación” fueron citados por Feijóo como ejemplo de un planteamiento opuesto al pactado por los socios europeos. “Un dirigente leal a Europa jamás defendería el repliegue de Occidente”, afirmó el dirigente popular.
Paralelamente a las críticas externas, Feijóo lanzó promesas internas y exigencias prácticas. Recuperó su propuesta del “derecho al error” para autónomos y contribuyentes: que el primer incumplimiento administrativo no sea sancionable y que la colaboración se premie. Además, incorporó una iniciativa nueva: un “registro de negocios en traspaso” para identificar oportunidades en sectores estratégicos y zonas rurales.
No faltaron los dardos sobre la integridad pública: aludió al juicio por las mascarillas que ha arrancado en el Tribunal Supremo y sostuvo la necesidad de “recuperar un gobierno limpio”. Concluyó su intervención confiando en que España pueda “despertar” y escribir de nuevo “nuestras mejores páginas”.
El escenario que dibuja Feijóo —de acusaciones de deslealtad europea, ataques a la independencia judicial y propuestas de reparación administrativa y económica— es nítido y sin concesiones. Son afirmaciones que obligan a quienes gobiernan a responder con hechos y precisión, y a los ciudadanos a evaluar si las medidas adoptadas por el Ejecutivo responden a la seguridad jurídica y a las exigencias europeas que el PP invoca.
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