Feijóo alza la voz contra Vox: firmeza y desafío en la recta final
En Castilla y León, el líder del PP convierte la campaña en duelo directo con Abascal

Redacción · Más España


El reloj corre y la campaña entra en su tramo decisivo: el próximo 15 de marzo se cierran las urnas en Castilla y León. En ese escenario, Alberto Núñez Feijóo ha decidido convertir la contienda autonómica en un ring donde la pelea ya no es sólo contra la izquierda, sino contra quienes, desde la derecha, promueven la paralización de gobiernos autonómicos.
En mitin en Villarcayo de Merindad de Castilla la Vieja, Feijóo arremetió con nitidez: reprochó a Vox el bloqueo a los acuerdos en Extremadura y Aragón y denunció la conducta de quienes, dijo, han optado por votar como lo hizo Vox con el PSOE y Podemos en Extremadura. «Llevo toda mi vida ganándole a los socialistas, a los nacionalistas y a los independentistas. Y a mí no me van a dar lecciones… aquellos que no han ganado nunca», proclamó. No fue una perorata más: fue una línea clara de quiebre destinada a marcar agendas y a disputar votos en la franja del centro-derecha.
La réplica de Santiago Abascal no se hizo esperar y subió el tono: en Aguilar del Campoo advirtió a Feijóo «no se equivoque y no mienta sobre Vox», y advirtió que la dinámica electoral condicionará la capacidad de influencia del partido ultra en futuras decisiones. El cruce público evidencia que la campaña, lejos de suavizarse, ha entrado en una fase de confrontación directa que deja pocas zonas grises entre aliados potenciales.
La estrategia del PP en Castilla y León acompasa esa confrontación con una táctica territorial decidida: Feijóo y Alfonso Fernández Mañueco multiplican actos, pero sin coincidir, para peinar la comunidad con más municipios de España. Mañueco se centra en poner en valor su gestión con el lema «Menos ruido y más nueces», mientras Feijóo mezcla mensajes nacionales —ataques a Pedro Sánchez— con dardos continuos contra Vox por su negativa a pactar gobiernos autonómicos.
En la recta final también pesa la incertidumbre sobre el resultado real del voto a Vox: según la última encuesta de 40dB para EL PAÍS y la Cadena SER, los ultras podrían alcanzar el 20% de los votos en Castilla y León. Esa posibilidad explica las apelaciones del PP al voto útil y la presión a los alcaldes para movilizar a los electores: «Tenemos que recorrer cada rincón… y llenar las urnas de votos del PP», instó Mañueco en actos provinciales.
Feijóo acompañará a Mañueco en el cierre de campaña en Valladolid, un acto que el equipo quiere «normal» tras la polémica por otro mitin en Aragón. El PP, por su parte, confía en mantener los 31 procuradores que obtuvo en 2022, aunque admite recelo sobre si los sondeos aciertan la intensidad del voto hacia Vox.
Este pulso —duelo verbal, despliegue territorial, y la amenaza de un voto ultra significativo— define la última semana de campaña en Castilla y León. No se trata sólo de sumar votos: se trata de quién dictará la pauta del futuro mapa autonómico cuando se cuenten las papeletas el 15 de marzo.
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