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Entre abrazos y 'ay': la frivolidad de un Gobierno que olvida sus deberes

Un acto de ternura en Hacienda que disimula la carencia de Presupuestos y la tensión en la coalición

Redacción Más España

Redacción · Más España

28 de marzo de 2026 2 min de lectura
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Entre abrazos y 'ay': la frivolidad de un Gobierno que olvida sus deberes
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Hubo abrazo y fotografía, hubo guiño discreto y tono de cumpleaños entre compañeros. En el Ministerio de Hacienda, el gesto de Carlos Cuerpo llamando a Félix Bolaños para salir en la foto y el abrazo público entre Arcadi España y María Jesús Montero dibujaron una estampa de camaradería que fácilmente podría figurar en cualquier álbum de gobierno.

Pero el retrato amable convive con realidades menos festivas. El Banco de España, en la misma hora, advertía de proyecciones de inflación que pueden escalar hasta el 6% si se prolonga la guerra. No son cifras para bromas; son advertencias que hablan del pulso económico de los hogares y de las empresas.

En el acto, la anécdota que provocó carcajadas —la referencia del nuevo ministro a ese “ay!” pronunciado sobre los Presupuestos— fue celebrada entre sonrisas. Sin embargo, el humor no borra el hecho: finaliza marzo sin rastro ni fecha para los Presupuestos de 2026 y España sigue sin haber remitido a Bruselas un plan que, por Constitución, debió presentarse antes del 30 de septiembre del año anterior.

Es lícito el gesto humano ante una salida de escena. Montero se marchó visiblemente conmovida. Es legítimo reconocer trayectorias y promover tonos de moderación y diálogo, como hizo Arcadi España al reivindicar un talante distinto. Pero la emotividad no puede maquillar el incumplimiento sistemático de obligaciones constitucionales ni la ausencia de rumbo fiscal evidente en el calendario.

La escena tuvo además una lectura política clara: la ausencia de los ministros de Sumar al acto —ni Díaz ni el resto del grupo se acercaron a despedir a Montero ni a recibir a Cuerpo— subraya que la coalición está en tensión, que la fortaleza parlamentaria es débil y que la concordia es, cuando menos, frágil.

Desde fuera se aplaude la moderación y el diálogo; desde dentro se advierte que bajar impuestos sin medidas paralelas de eficiencia y con la economía desacelerándose complica la hoja de ruta. El propio Banco de España y agencias como S&P han rebajado perspectivas de crecimiento, y la inflación subyacente ya mostraba presiones antes de los últimos ataques internacionales.

Que haya buena sintonía personal entre ministros no exonera la responsabilidad: presentar cuentas y planes es, además de protocolo, una obligación institucional y una pieza clave para la credibilidad económica del país. El gesto puede entrar en el álbum. La ausencia de Presupuestos, no.

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