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Elche prioriza la ciudad: desmontaje de Riegos El Progreso tras las fiestas

El Ayuntamiento aplaza la intervención para no entorpecer las Festes d'Elx; la obra de la fachada durará tres meses

Redacción Más España

Redacción · Más España

11 de mayo de 2026 2 min de lectura
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Elche prioriza la ciudad: desmontaje de Riegos El Progreso tras las fiestas
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El Gobierno municipal de Elche ha tomado una decisión clara: no interrumpir la normalidad de las Festes d'Elx. El desmontaje y retirada de la fachada industrial y centenaria de la antigua sala de venta de aguas —obra que exige minuciosidad por los apuntalamientos metálicos— quedará para después de las celebraciones. La Junta de Gobierno validó el diseño y esta misma semana aprobará la licitación de las obras; aunque el contrato se firme en próximos meses, la ejecución empezará tras las fiestas para no entorpecer el tránsito en fechas señaladas.

No es un simple derribo apresurado. El desmontaje de la fachada, incluida en el catálogo de protecciones, durará tres meses y requerirá cortes de tráfico puntuales en la zona, según explica el alcalde Pablo Ruz. Una intervención delicada que pretende preservar las partes de mayor valor de la fachada para su integración posterior en el nuevo edificio de oficinas municipales, que quedará alineado con la calle una vez finalice la obra.

El coste del desmontaje y recuperación de la fachada asciende a algo más de 210.000 euros. Esa cifra forma parte de un desembolso mayor que ya se ha venido materializando: el Ayuntamiento compró los derechos edificatorios y formalizó en diciembre de 2024 la compraventa del inmueble por 777.146,7 euros, además de una indemnización de 141.668 euros acordada en transacción por la responsabilidad derivada del litigio. En total, contando la tasación aproximada de la construcción del nuevo edificio —alrededor de 1,9 millones—, el desbloqueo integral roza los 3 millones de euros para resolver un problema heredado y prolongado durante casi una década.

El proyecto previsto contempla sótano, planta baja y cuatro alturas, con 900 metros cuadrados de obra construida y aproximadamente 130 metros útiles por planta destinados a oficinas municipales. La intención declarada es también reducir costes en alquileres municipales, sin apurar la edificabilidad máxima que hubiera incrementado el coste de la obra.

El alcalde destaca el equilibrio buscado: "vamos a ganar todos un edificio integrando patrimonio y una calle con doble vial". Y subraya, además, que la actuación se ha consensuado previamente con la conselleria de Cultura, a diferencia de la gestión anterior que terminó en los tribunales y con sentencias contrarias al inicio de la demolición sin catas arqueológicas. Con el cambio de gobierno en la conselleria, Cultura ha permitido la integración y retranqueo de la fachada.

Será, según el propio Ruz, un "verano de obras" en Elche: al desmontaje de Riegos El Progreso se suman otras intervenciones como el desdoble en el Martínez Valero y obras en curso en Jayton o la renovación de Porfirio Pascual. La planificación municipal, con inversión y cautela patrimonial, busca cerrar un capítulo conflictivo y abrir otro de utilidad pública, aunque con el precio económico y temporal que implica recomponer lo que quedó a medias.

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