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El virus que casi le quita la lengua a un padre: la vacuna y la detección no pueden esperar

El caso de Anthony Perriam, de Cardiff, exige atención pública sobre el VPH en hombres

Redacción Más España

Redacción · Más España

14 de marzo de 2026 2 min de lectura
El virus que casi le quita la lengua a un padre: la vacuna y la detección no pueden esperar
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Anthony Perriam, padre de dos hijos y residente en Cardiff, estuvo a punto de perder la lengua por un cáncer de cabeza y cuello causado por el virus del papiloma humano (VPH). Lo detectó él mismo al notar un pequeño bulto bajo la mandíbula; semanas después, las pruebas —tomografía, biopsia y resonancia magnética— confirmaron la enfermedad en marzo de 2023.

No hubo espectáculo dramático previo: ningún síntoma llamativo más allá del bulto. Y, sin embargo, la máquina clínica reveló lo que estaba gestándose. Los cirujanos le extirparon 44 ganglios linfáticos del cuello y, mediante cirugía asistida por robot, localizaron y extirparon el tumor primario en la base de la lengua. “Me dijeron que lo habían detectado justo a tiempo”, dijo Anthony, que recordaba que uno de los ganglios estaba a punto de romperse.

Las secuelas del tratamiento fueron duras y visibles: radioterapia y quimioterapia que le hicieron perder 22 kg, la saliva desaparecida, la dificultad para beber, la debilidad extrema que acabó necesitando una silla de ruedas y un coste emocional insoportable en pleno cuidado de sus hijos. “Si lo hubiera dejado pasar más tiempo, podría haber perdido la lengua o incluso haber muerto”, afirmó con la sencillez de quien ha rozado la fatalidad.

El VPH no es una curiosidad médica remota: es un grupo común de virus que afecta la piel. La mayoría de las personas eliminan la infección, según NHS Wales, pero determinados tipos pueden provocar verrugas genitales y, en ocasiones, derivar en cáncer. En hombres, con frecuencia se asocia a cánceres de cabeza y cuello; en mujeres, al de cuello uterino.

La prevención existe y tiene nombre: la vacuna contra el VPH. En muchos países se recomienda administrarla a niños y niñas de 12 y 13 años; el Hospital Universitario de Gales destaca que, desde su introducción en 2008, la vacunación ha reducido casi un 90 % las tasas de cáncer de cuello uterino en mujeres de veintitantos años. El otorrinolaringólogo Sandeep Berry ha pedido a los padres que animen a sus hijos a vacunarse: “La vacuna contra el VPH se ha utilizado en todo el mundo durante años, es segura y eficaz”.

Hay mensajes sencillos que no admiten dilación: si notas un bulto, aunque no duela, haz que te lo revisen, dice Anthony. La detección temprana salva vidas. La vacuna, aplicada en la edad indicada antes del inicio de la actividad sexual, mejora la respuesta del sistema inmunitario y reduce la carga futura de cánceres relacionados con el VPH.

Este caso no es una anécdota aislada para el ámbito médico: es una llamada de atención pública. Cuando un padre de familia de 41 años se enfrenta a la posibilidad real de perder la lengua y la vida por un virus prevenible o detectable, la sociedad entera tiene la obligación de elevar la voz, informar y proteger. La prevención es política de salud pública, y la salud pública es, en definitiva, la defensa de nuestras familias y generaciones futuras.

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