EE.UU.

Cuando el telón no baja: la carcajada como acto de resistencia cultural

En Torrevieja, una cena reconfirma que el Carnaval ha vuelto para quedarse

Redacción Más España

Redacción · Más España

27 de abril de 2026 1 min de lectura
Compartir
Cuando el telón no baja: la carcajada como acto de resistencia cultural
Mas España
Mas España Logo

Hubo quien creyó que, con el último aplauso, el Teatro del Carnaval había cerrado sus puertas. Estaban equivocados. El pasado sábado, en el restaurante Los Cucálos, los protagonistas del resucitado Teatrico se sentaron a cenar y, sin darse cuenta, montaron otra función.

No hubo focos ni telón, pero sobraron las luces: las que desprenden las anécdotas contadas entre amigos, las que emanan de la complicidad y las que nacen de la risa compartida. Entre plato y plato desfilaron ensayos interminables, entradas a destiempo convertidas en virtuosismo y olvidos de texto que, más que fallos, acabaron siendo exhibiciones de ingenio. El caos organizado del Carnaval volvió a demostrarse eficaz: transforma desorden en magia.

Lo relevante no es la anécdota puntual, sino lo que ella confirma. En apenas dos años, este grupo de actores aficionados ha conseguido algo que muchos daban por perdido: devolver vida a una tradición local. No con grandes artificios ni montajes ostentosos, sino con la fuerza básica y decisiva de la ilusión, el compañerismo y la capacidad de reírse de sí mismos.

La cena fue, por tanto, mucho más que comedor y mantel. Fue reafirmación de lazos, refrendo de un proyecto común y testimonio de que la cultura popular se sustenta en la voluntad de quienes la sostienen desde abajo. Las imitaciones improvisadas, los “eso no estaba en el guion” y los brindis ya no suenan a desorden; suenan a promesa: cuando los actores se reúnen, el espectáculo continúa.

Torrevieja no solo ha recuperado un número del programa; ha recuperado una comunidad de locos maravillosos capaces de transformar cualquier mesa en un escenario. Y visto lo visto, la función sigue, porque la tradición del Carnaval encontró quien la quisiera levantar. Eso es resistencia cultural, eso es revivir un clásico a pulso.

También te puede interesar