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El turismo cubano en caída libre: consecuencias de una asfixia energética y diplomática

La pérdida de combustible y las sanciones internacionales agravan el colapso de una fuente vital de dólares

Redacción Más España

Redacción · Más España

14 de marzo de 2026 3 min de lectura
El turismo cubano en caída libre: consecuencias de una asfixia energética y diplomática
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Cuba, una isla que durante décadas vivió del flujo de divisas generado por visitantes de todo el mundo, experimenta hoy un golpe que no es sólo económico sino existencial. El turismo, antes pilar de ingresos para el Estado y para miles de familias, atraviesa un declive que se ha agudizado hasta convertirse en emergencia.

La cadena de causas es clara en los hechos: la isla perdió a su principal proveedor de petróleo tras la captura el 3 de enero del expresidente venezolano Nicolás Maduro, proveedor que garantizaba envíos de combustible. Esa pérdida, seguida por la amenaza de Estados Unidos de imponer aranceles a quienes suministren energía, derivó en la suspensión de conexiones aéreas, cortes eléctricos y una escasez de gasolina que remite a los duros recuerdos del Periodo Especial.

La crisis energética no llega en vacío: se suma a problemas crónicos del sistema eléctrico cubano —plantas termoeléctricas obsoletas, deficiencias productivas y una matriz poco diversificada— que ya venían afectando al país. El racionamiento y las restricciones de gasolina impuestos desde el 7 de febrero han repercutido en toda la población y, de manera aguda, en la operativa turística: sin queroseno Jet A1 las aerolíneas no pueden volar.

El efecto fue inmediato. Aerolíneas canadienses y rusas suspendieron vuelos tras repatriar a pasajeros varados; el organismo de aviación cubano anunció la falta total de queroseno. Datos de la empresa Cirium estiman la cancelación de hasta 1.709 vuelos hasta abril, una interrupción que quitará cientos de miles de visitantes precisamente en la temporada alta.

Las cifras previas a la caída ilustran la magnitud del retroceso: tras un récord de 4,7 millones de visitantes e ingresos por US$2.782 millones en 2018, los visitantes cayeron a 2,4 millones en 2023 y los ingresos a US$1.308 millones. El ICEX registra 2,2 millones de turistas en 2024, y la ONEI consignó 1,8 millones en 2025, un descenso del 18% respecto a años previos.

Las consecuencias humanas ya se ven en las calles: hoteles cerrados —incluido el anuncio del gigante NH de clausura de sus establecimientos en la isla— playas que se vacían, cafeterías y negocios sin clientes y trabajadores del sector que optan por emigrar. BBC Mundo recoge testimonios de empleados del turismo que han dejado la isla, hartos de no encontrar trabajo viable entre cortes de luz, falta de transporte y máquinas que no funcionan por la ausencia de combustible.

Los pronósticos, cuando los hay, no esconden la gravedad. Expertos consultados por agencias señalan que el colapso total del turismo crearía una situación insostenible para la economía cubana y pondría en riesgo su supervivencia. El Gobierno de Miguel Díaz-Canel ha denunciado presiones de Estados Unidos: el presidente acusó a Donald Trump de buscar “asfixiar” la economía cubana y afirmó que rendirse “no es una opción”.

Lo que queda en evidencia, por los hechos recogidos, es la fragilidad de una economía dependiente de flujos externos y de una logística energética vulnerable a rupturas geopolíticas. Si no hay combustible, no hay vuelos; si no hay vuelos, no hay turistas; si no hay turistas, se secan dólares que sirven para importar alimentos y medicinas. Es una cadena cuyos eslabones rotos hoy están dejando a la población en la incertidumbre.

Ante esa realidad, las cifras y las imágenes no admiten retórica: el declive del turismo en Cuba no es una metáfora, es un hecho documentado cuyos efectos sociales y económicos permanecen a la vista. La pregunta abierta, basada en los mismos hechos, es si las acciones internacionales, las decisiones políticas y las limitaciones estructurales permitirán reparar una industria y una sociedad que ya empiezan a pagar el precio de la escasez energética y del aislamiento.

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