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El petróleo venezolano regresa a EE.UU.: Pascagoula, la puerta de entrada

Chevron procesa crudo de Venezuela en su mayor refinería estadounidense tras la caída de Maduro

Redacción Más España

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17 de abril de 2026 3 min de lectura
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El petróleo venezolano regresa a EE.UU.: Pascagoula, la puerta de entrada
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La imagen es tan literal como inquietante: un buque de 250 metros, el Minerva Gloria, atracado en la bahía Mississippi Sound con 400.000 barriles de crudo venezolano. Hace seis meses aquello habría sido imposible. Hoy es una realidad que cambia, sin estridencias pero con contundencia, buena parte de la geografía energética del Golfo.

Que Chevron sea la única gran petrolera estadounidense con operaciones en Venezuela y que, a la vez, opere la mayor refinería de la compañía en EE.UU., no es accidente técnico: es una cadena logística y política que ahora se cierra. La planta de Pascagoula fue diseñada e invertida para procesar crudos pesados —los mismos que provienen de la Faja del Orinoco— y esa afinidad industrial se traduce en razones comerciales y estratégicas para volver a traer el crudo venezolano al mercado estadounidense.

Los datos no son opiniones. Chevron importa en la actualidad el equivalente a 250.000 barriles diarios de crudo procedente de Venezuela, y su dirección estima que esa cifra podría incrementarse hasta entre 350.000 y 400.000 barriles diarios, considerando la cuota que corresponde a la compañía en Venezuela. Esta ampliación se acompasa con la firma de dos acuerdos recientes entre Chevron y el gobierno venezolano para expandir operaciones de crudo extrapesado en la Faja Petrolífera del Orinoco.

Venezuela, con las mayores reservas petroleras del mundo, había visto caer sus exportaciones bajo el mandato de Nicolás Maduro, entre otras razones por falta de inversión y por sanciones estadounidenses. Ese mapa cambió tras la captura de Maduro en una incursión militar en enero y la promesa del presidente Donald Trump de aprovechar las reservas venezolanas. En marzo, las exportaciones mensuales del país superaron el millón de barriles diarios, la primera vez desde septiembre.

El crudo venezolano es pesado, denso y con alto contenido de azufre: el llamado "crudo agrio". Su procesamiento es complejo pero necesario para obtener diésel, gasolina y combustibles de aviación. En Estados Unidos existen 132 refinerías que procesan mezclas variadas de crudo; cerca del 70% de la capacidad de refinación estadounidense funciona con mayor eficiencia al procesar crudos más pesados. Ese encaje técnico constituye parte de la explicación por la que la llegada de petróleo venezolano puede resultar en mayor disponibilidad de crudo y, en principio, llevar a precios de gasolina más asequibles.

No es un escenario aislado: mientras Irán tensiona el estrecho de Ormuz y sacude los precios globales, la reanudación del flujo venezolano ofrece una alternativa tangible. Además, Estados Unidos ya importa una porción muy reducida de petróleo desde Oriente Medio —aproximadamente un 8% en 2025—, dato que el presidente Trump ha invocado para subrayar que "prácticamente no" depende del estrecho de Ormuz.

La refinería de Pascagoula está en el centro de esta nueva cartografía energética: no solo refina, sino que integra extracción, transporte y procesado dentro de una cadena que conecta directamente a Venezuela con el consumidor estadounidense. Esa realidad industrial y comercial tiene implicaciones palpables —desde los muelles del Mississippi hasta los surtidores que siguen mostrando alzas— y replantea, sin ruido butante, el mapa de intereses en el hemisferio.

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