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El núcleo madrileño se fortalece: Montero sale y la Moncloa queda más íntima

Tres vicepresidencias sin carné socialista y un trío de confianza de Sánchez que gana peso

Redacción Más España

Redacción · Más España

28 de marzo de 2026 3 min de lectura
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El núcleo madrileño se fortalece: Montero sale y la Moncloa queda más íntima
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Que la política es tanto arquitectura como biografía no es una exageración: las trayectorias de quienes ocupan los despachos definen decisiones y prioridades. La reciente configuración del Gobierno dibuja, con trazos claros, una Moncloa donde la proximidad personal y orgánica a Pedro Sánchez se impone sobre otras filiaciones.

Por primera vez, tras la asunción de Carlos Cuerpo, tres vicepresidencias del Gobierno carecen de carné del PSOE: Cuerpo, Yolanda Díaz y Sara Aagesen. Es un dato objetivo que cambia el mapa del poder en La Moncloa: los puestos de mayor relieve por detrás del presidente no tienen ya ADN socialista. Ese vacío partidario en las Vicepresidencias no es anécdota; es contexto para la consolidación de un núcleo duro que sí comparte origen y lealtad con Sánchez.

La salida de María Jesús Montero abre un hueco político negociador y deja sitio para que los rostros del PSOE-M —Félix Bolaños, Óscar López y José Manuel Albares— se hagan más incisivos en la toma de decisiones. No es casualidad: los tres llegaron a la ola que elevó al llamado "clan madrileño" en julio de 2021, cuando el presidente reforzó su entorno tras una crisis de Gobierno. Desde entonces, han ido tejiendo una confianza orgánica que hoy se traduce en influencia.

Félix Bolaños reúne experiencia de gabinete y de negociación. Fue secretario general de la Presidencia entre 2018 y 2021, se afianzó como hombre de máxima confianza y, ya ministro, ha sido pieza central en delicadas conversaciones: la Ley de Amnistía frente a independentistas, los puentes con Podemos y el pacto con el PP para la renovación del CGPJ. Su papel negociador, subrayado en la crónica pública, le coloca como uno de los nombres a los que Sánchez confía mayores responsabilidades tras la marcha de Montero.

José Manuel Albares comparte ese recorrido paralelo con el presidente. Fichado por Sánchez en etapas anteriores, pasó por la Secretaría General de Asuntos Internacionales, fue embajador en Francia en 2020 y volvió al Gabinete como ministro en julio de 2021. En un tiempo de convulsión internacional, su papel en la proyección exterior del Gobierno le convierte en una pieza clave del engranaje presidencial.

Óscar López, vinculado a Sánchez desde los tiempos de Ferraz y al frente del equipo del presidente desde julio de 2021, ha transitado del despacho de jefe de Gabinete a la titularidad del Ministerio de Transformación Digital en 2024 y a la secretaría general del PSOE-M. Su carnet y liderazgo en Madrid lo sitúan como uno de los perfiles más políticos del Ejecutivo, acostumbrado a articular y sostener las respuestas del Gobierno ante críticas internas y externas.

El resultado es un núcleo duro con sello madrileño que gana espacio en la cúpula presidencial justo cuando las Vicepresidencias pierden identificación orgánica con el PSOE. No invento causalidades: los hechos hablan por sí mismos. Moncloa observa ahora un equilibrio distinto: vicepresidencias sin carné, y, junto al presidente, ministros que sí llevan en la solapa la misma militancia y la misma historia política. Esa simetría de orígenes es la que, sobre el tablero, parece prestarse a reforzar la influencia de estos tres hombres en lo que resta de legislatura.

La política, al fin y al cabo, no es solo gestión técnica; es también confianza y relato compartido. Y el relato que emerge de los últimos movimientos gubernamentales es de concentración de poder político en un trío que conoce bien los caminos y atajos de la Moncloa.

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