El mitinero que no para: Abascal, pueblo a pueblo hacia las urnas
121 localidades en 109 días: la fórmula de campaña que Vox repite ante Castilla y León

Redacción · Más España


El 17 de noviembre de 2025 arrancó una campaña que no entiende de pausas ni de teatrillos: doblete en Badajoz y Mérida y, desde entonces, 109 días en los que el líder de Vox ha multiplicado actos, atenciones a medios y mítines hasta sumar 121 localidades visitadas.
No es casualidad ni improvisación: el formato —ese desembarco en territorios que algunos han llamado “periplo turístico”— se ha repetido 30 veces en este período y ha devenido seña de identidad de la estrategia autonómica del partido. Se repite porque, en Extremadura y Aragón, le dio rédito; y porque la dirección insiste en trasladarlo ahora a Castilla y León, aun cuando aquella cita es más complicada para la formación.
Los datos publicados no dejan lugar a dudas sobre la intensidad: Abascal ya contabiliza 37 municipios en Castilla y León, pese a que la campaña arrancó allí solo hace una semana. En total, en Extremadura y Aragón visitó 84 municipios —34 en Extremadura y 50 en Aragón— y, según el análisis, Vox obtuvo 56.000 votos extra: en 82 de las 84 localidades se incrementó su número de electores.
Más cifras que explican la decisión de repetir el plan: en el 75% de esos pueblos, Vox subió más puntos en porcentaje de voto que su media autonómica; en 44 superó la barrera del 20% de apoyo —frente al 16,9% en Extremadura y el 17,9% en Aragón—; y en seis municipios llegó a ser la fuerza más votada, algo que no consiguió en 2023. Resultado: la táctica de “ir a por el voto pueblo a pueblo” parece producir movilización y adhesiones locales.
No es solo la geografía de las capitales: Abascal ha pisado núcleos pequeños y aislados —Ladrillar (Las Hurdes, 177 habitantes), Villarluengo (Teruel, 159) o Fanlo (Huesca, 114)— en los que el apoyo a Vox subió más de 25 puntos respecto a 2023. También ha pasado por Sinlabajos (Ávila, 134), Arganza (León, 800), Vinuesa (Soria, 826) o Calvarrasa de Abajo (Salamanca, 1.240), y ha visitado todas las capitales de Extremadura y Aragón, además de ya siete capitales en Castilla y León.
La campaña no olvida la radiografía demográfica: Extremadura y Castilla y León figuran entre las comunidades con menor densidad de población, territorios donde el gesto de desplazarse “a donde nunca ha ido un líder nacional” adquiere resonancia. Los vídeos que el partido difunde en redes sociales sobre esos encuentros amplifican la presencia de Abascal en el mapa mediático y electoral.
No obstante, el avance estratégico se produce en un escenario con sombras: el techo histórico de Vox se sitúa en el 17,6% de 2022 y, además, el partido arrastra polémicas internas, con las salidas de Javier Ortega Smith y de José Ángel Antelo, que podrían frenar la tendencia al alza de aquí al 15 de marzo. Con todo, la hoja de ruta permanece: 14 semanas en modo campaña en cuatro meses cuando los castellanoleoneses acudan a votar.
La política se hace andando. Abascal ha elegido recorrerla: plazas, pueblos y cámaras. Los hechos, según el recuento, muestran que esa presencia directa ha rendido en las urnas en varios rincones. Si la repetición de la fórmula logrará sostener o ampliar esos efectos en Castilla y León es la pregunta que queda en pie y que los próximos días resolverán en las mesas electorales.
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