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El Gobierno posterga los Presupuestos y la ciudadanía no compra la excusa

Más de la mitad del PSOE reprueba la indefinida postergación; la mayoría apunta al problema esencial: la falta de mayoría en el Congreso

Redacción Más España

Redacción · Más España

3 de abril de 2026 2 min de lectura
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El Gobierno posterga los Presupuestos y la ciudadanía no compra la excusa
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La Constitución exige presentar las cuentas con antelación; el calendario fijado por el propio Gobierno era el primer trimestre de 2026. Ese compromiso no se ha cumplido. La explicación oficial —el impacto de la guerra en Irán, según palabras del presidente Pedro Sánchez— apenas convence: sólo el 11,8% de los encuestados por Sigma Dos admite creer que ese conflicto es la razón real del aplazamiento.

Cuando la excusa no persuade, la opinión pública busca otra causa. Y la encuentra: el 72,2% de los españoles interpreta que el Ejecutivo de coalición no tiene la mayoría necesaria en el Congreso para sacar adelante su proyecto de Presupuestos. No es una intuición marginal: esa lectura obtiene respaldo incluso entre votantes socialistas (66,3%) y de Sumar (75,9%), y alcanza cotas superiores entre quienes votaron al PP (83,1%) y a Vox (78,7%).

Lo grave, para un gobierno que pretende seguir gobernando con normalidad, es que la propia base electoral del PSOE no está cómoda con la indefinición. Más del 55% de quienes votaron al PSOE en las últimas generales censuran que no se fije ninguna previsión para debatir las cuentas mientras siguen prorrogándose las de 2023. No es un rumor: la encuesta muestra un rechazo mayoritario a la decisión de La Moncloa (71,1% de los españoles considera desacertado retrasar los PGE sine die).

El terreno político se polariza y las explicaciones se suceden. Algunos aceptan una tregua temporal por razones internacionales; la mayoría no. Los millennials son los que, con mayor margen relativo, conceden crédito a la excusa internacional (13,8%), mientras que los mayores de 65 años son los más escépticos. Ese cruce de percepciones no atenúa un hecho objetivo: el Gobierno ha dejado sin horizonte la tramitación de las cuentas y la ciudadanía lo nota.

En el mismo barómetro, la llegada de Carlos Cuerpo a la vicepresidencia primera suscita dudas y expectativas con cifras muy ajustadas: un 46,5% cree que su nombramiento reforzará la acción del Ejecutivo y un 44,1% opina lo contrario. La confianza en Cuerpo muestra además fuertes diferencias por simpatías partidarias: el 70,7% de los votantes del PSOE y el 76,2% de los de Sumar consideran que puede mejorar el balance de la legislatura.

Los datos proceden del barómetro elaborado por Sigma Dos para EL MUNDO entre el 16 y el 31 de marzo, con una muestra de 1.958 entrevistas mediante metodología mixta (CATI/CAWI/RRSS). Son cifras que pesan y hablan: cuando el Gobierno incumple plazos y no fija un nuevo calendario para los Presupuestos, la ciudadanía interpreta que la incapacidad de sumar apoyos condiciona la estrategia. Y esa interpretación domina el diagnóstico colectivo.

La política exige veracidad en las razones y claridad en los caminos. Dejar las cuentas en suspensión indefinida —y apuntalar la explicación en un conflicto lejano que sólo convence a una fracción mínima— no es una decisión inocua. Es una decisión que la mayoría percibe como síntoma de debilidad parlamentaria y de gestión, y eso es una realidad que no conviene soslayar ni disfrazar.

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