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El Estado mexicano planta cara a ICE: no habrá impunidad por las muertes en Adelanto

México se suma como amicus curiae a una demanda colectiva que denuncia negligencia sistemática en un centro de detención de California

Redacción Más España

Redacción · Más España

1 de abril de 2026 2 min de lectura
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El Estado mexicano planta cara a ICE: no habrá impunidad por las muertes en Adelanto
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La cruda cifra no admite eufemismos: catorce mexicanos han perdido la vida en el marco de la política migratoria del segundo mandato de Donald Trump. Cuatro de esos fallecimientos ocurrieron en Adelanto, un centro de procesamiento en California cuya operación logística está a cargo de la empresa privada GEO Group y cuya custodia, en términos legales, es responsabilidad del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE).

La muerte de José Guadalupe Ramos‑Solano, oriundo de Guanajuato y de 52 años, ha sido el detonante más reciente. Su fallecimiento, según ha explicado la Secretaría de Relaciones Exteriores a través de Vanessa Calva, no es un hecho aislado sino el reflejo de “una tendencia alarmante e inaceptable”. Frente a ello, el gobierno mexicano ha decidido incorporarse a una demanda colectiva federal ya presentada contra Adelanto el 26 de enero por cuatro personas detenidas, con el apoyo de CHIRLA y del despacho Public Counsel.

La forma jurídica elegida —amicus curiae, o “amigo del tribunal”— es significativa y medida: permite a México aportar argumentos, pruebas periciales e información relevante sin convertirse en parte litigante directa, y colocar ante la corte una reclamación contundente de garantías mínimas. El reclamo es claro y circunscrito a hechos: la querella denuncia un patrón sistemático de negligencia médica, solicitudes de atención ignoradas o demoradas, obstáculos para acceder a servicios de salud y respuestas clínicas tardías o insuficientes.

No se trata de retórica diplomática sino de peticiones concretas. México solicita que se garantice trato digno y seguro, acceso oportuno a evaluaciones médicas, alimentación adecuada, condiciones higiénicas suficientes y atención inmediata a problemas de salud. Además de la vía judicial, la administración anunció que agotará instancias diplomáticas y multilaterales y presentará una solicitud de audiencia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

En Washington, la respuesta oficial del Departamento de Seguridad Nacional ha sido categórica: la vicesecretaria Tricia McLaughlin afirmó que cualquier afirmación sobre condiciones “inhumanas” en los centros de detención de ICE es categóricamente falsa. Es un contrapunto que ahora está en manos de jueces, peritos y registros: los documentos presentados en la demanda del 26 de enero, las pruebas que aporte México como amicus curiae y los testimonios de quienes han estado bajo custodia.

El contexto no es menor: hasta el mes pasado había alrededor de 68.000 detenidos bajo custodia del ICE, una cifra que las autoridades reconocen como de las más altas registradas. Ese volumen amplifica la urgencia de respuestas y dificulta la asunción de responsabilidades si no existe transparencia y supervisión efectiva.

El acto de presentar un amicus curiae no es solamente una estrategia legal; es un acto de Estado que busca visibilizar y poner palanca institucional sobre un problema que cobra vidas. México ha decidido que agotará vías jurídicas y diplomáticas para que estos casos no queden impunes ni se repitan. La pregunta que queda en la sala, para todos los involucrados, es si las cortes y las instituciones darán a esas demandas la diligencia que la gravedad de los hechos exige.

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