Dinero en Ferraz: el hilo que lleva a la sala y no deja lugar a dudas
Testimonios en el Supremo trazan el itinerario del efectivo que acabó en la sede del PSOE

Redacción · Más España


Lo que se escucha en una sala de justicia no son meras historias: son rutas, nombres y pruebas. El relato que este jueves alcanzó el Tribunal Supremo describió, con precisión, cómo el dinero salió de Las Rozas, pasó por el despacho de Aldama en la calle Alfonso XIII, recorrió Alberto Aguilera y terminó en Ferraz a través de intermediarios. No son insinuaciones; son trazas que los testigos detallaron ante la Sala de lo Penal.
Que Carmen Pano y su hija Leonor, testigos con protagonismo en la trama, hayan acabado imputadas en la Audiencia Nacional es un hecho procesal que obliga a mirar la narración con la máxima atención. La exposición fue exhaustiva: billetes en "tacos" de 50 y 100 euros, bolsas que viajaban entre despachos y sedes, y la palabra que resonó en la sesión: efectivo. Esa madeja de papel moneda puede dejar fuera de juego a cualquier institución, por solemne que se proclame.
El episodio de la desaparición de 10.000 euros, y la posterior salida de Aldama a pedir a su suegra favorita que los repusiera en la sucursal del Banco Santander de la avenida de Atenas, figura en la crónica de la vista. Está relatado así en la sala: la suma se evaporó en algún punto del recorrido y volvió a introducirse en la cadena por medio de un retiro en la sucursal citada. Hechos y ubicaciones, no adjetivos.
Fue Álvaro Gallego, chófer de Carmen Pano, quien abrió la jornada de exposición sobre la canalización de la pasta hacia el PSOE. Los testigos desgranaron los contactos, los desplazamientos y las entregas. También se relató la reacción pública: esa misma tarde, según la crónica, Carmen dimitió de su puesto en lo que el texto describe como "el Glovo de las corrupciones".
Los detalles personales y los intercambios de declaraciones que se narraron en la sala completan el cuadro procesal: las relaciones, las conversaciones, las presencias en determinados episodios de octubre de 2020. Todo ello ha quedado asentado en acta y se escuchó en el Supremo. La justicia mira ahora cómo encaja cada tramo del itinerario del dinero con las responsabilidades penales que se investigan.
No hay en estos hechos lugar para la ligereza retórica: hay rutas trazadas, nombres citados y decisiones judiciales que ya han producido imputaciones. La transparencia de las explicaciones en sede judicial es la única brújula que debe guiar la interpretación pública. El resto, los juicios de valor apresurados, deben esperar a que la investigación y la decisión judicial sigan su curso.
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