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Día de rendición de cuentas: Ferraz, bolsas y las sombras de Aldama en el Supremo

Testigos clave ponen sobre la mesa efectivo, pisos regalados y la trama que salpica a Sánchez y Montero

Redacción Más España

Redacción · Más España

9 de abril de 2026 2 min de lectura
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Día de rendición de cuentas: Ferraz, bolsas y las sombras de Aldama en el Supremo
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El Supremo se convierte hoy en sala de resonancia de lo que hasta ahora eran sombras y susurros. Frente a los magistrados desfilarán testigos cuya declaración repite, con matices y precisiones, los hechos que vienen investigándose: bolsas con 45.000 euros entregadas en Ferraz, pagos en efectivo fuera de España, y la controvertida escritura de un piso en el Paseo de la Castellana.

Carmen Pano, que ya lo ha ratificado en distintas sedes —Audiencia Nacional, Senado— sostiene que trasladó personalmente dos bolsas con 45.000 euros cada una a la sede socialista en octubre de 2020, siguiendo indicación de Víctor de Aldama. En la mañana procesal de hoy la parte preguntará de nuevo por esa afirmación: no es una anécdota menor; es la pieza que enlaza movimientos de efectivo con la política.

Junto a Pano comparecerán su hija, Leonor González Pano, y el chófer Álvaro Gallego. La hija, imputada en la causa Hidrocarburos, declaró que Aldama habló de una comision de 500.000 euros por el rescate de Air Europa y que existieron ofrecimientos de puestos en gabinetes; el chófer, por su parte, es quien habría transportado a Pano a Ferraz en una de las ocasiones señaladas. Son testimonios que, sumados, trazan un relato que el Supremo debe valorar con rigor.

No solo hay bolsas en Madrid: aparecen pagos en metálico en República Dominicana. Aránzazu Granell, empleada de Pronalab vinculada a Aldama, admitió haber entregado dos veces 10.000 dólares al hermano de Koldo García por orden de socios de Aldama. Y un informe de la UCO exhibe conversaciones del grupo denominado "4 mosqueteros" donde se alude a tickets y a dinero fuera de España. Todo ello alimenta la investigación sobre posibles comisiones y canales transnacionales de efectivo.

El piso del Paseo de la Castellana, que Aldama firmó supuestamente para José Luis Ábalos, vuelve a ser interrogante: si hubo pacto de regalo, si el ex ministro llegó a ocuparlo, o si hubo terceros viviendo en él. Dos de los supuestos inquilinos testificarán hoy. En sede judicial ya circulan versiones que hablan de una «estafa» y hasta de okupas; el Supremo tendrá que dilucidar hechos y responsabilidades, sin atajos interpretativos.

Por último, el testimonio de Ignacio Granada —señalado por el ex jefe de gabinete de María Jesús Montero, Carlos Moreno— introduce el cruce entre peticiones tributarias y mediaciones en despachos gubernamentales. Aldama presentó un mensaje pidiendo la mediación para un aplazamiento de deuda tributaria; Moreno dice haber trasladado la petición a un asesor. Granada es hoy otra pieza del rompecabezas.

No se trata de un folletín político: son declaraciones, documentos y movimientos de efectivo que llegan al Alto Tribunal. El país exige que el proceso se examine con la máxima transparencia y que las conclusiones nazcan del dato probado, no del ruido. La justicia debe actuar sin contemplaciones: si hay responsabilidades, que se nombren; si hay inocencias, que se certifiquen. Así se preserva la democracia y la credibilidad de las instituciones.

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