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Derrota evitable: Sumar pone al Gobierno contra las cuerdas

El PSOE acusa a sus socios de precipitar la caída del decreto de alquileres

Redacción Más España

Redacción · Más España

28 de abril de 2026 3 min de lectura
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Derrota evitable: Sumar pone al Gobierno contra las cuerdas
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La fotografía es clara y dolorosa: un Gobierno que conocía la derrota y decidió acudir al Congreso pese al riesgo, y una coalición que exhibe fisuras donde debería haber unidad. Así quedó retratada la prórroga de los alquileres cuando Junts dijo que no y el PNV mostró reticencias.

En voz de los socialistas se escuchó un diagnóstico cortante: "Sumar se cree que tiene una fuerza que no tiene". No se trata de motes: es la constatación de que la iniciativa, elevada por Consumo al Consejo de Ministros, no contaba con la mayoría necesaria y que las advertencias internas sobre la falta de apoyos fueron desoídas.

La escena en el hemiciclo habló por sí misma. El ministro de Consumo, Pablo Bustinduy, defendió la norma desde la tribuna flanqueado únicamente por sus colegas de Sumar, Mónica García y Ernest Urtasun. Ningún representante socialista del Consejo de Ministros acompañó la defensa; la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, estaba en el Senado. Solo Pedro Sánchez acudió a última hora a la votación, consciente de que el Ejecutivo saldría derrotado.

El malestar en el PSOE no es solo táctico: es de relato y de responsabilidad. Los socialistas sostienen que el liderazgo de la negociación lo quiso asumir Sumar y que, si hubieran calibrado su fuerza real, la derrota se habría evitado. Desde Moncloa replican con una apuesta por seguir buscando herramientas y mayorías, pero la imagen pública es otra: la agonía parlamentaria del Gobierno queda a flor de piel.

Sumar, por su parte, defiende diferencias de modelo y reivindica su movilización social. Yolanda Díaz apeló a la ciudadanía a organizarse si la norma era tumbada. Pero, según fuentes socialistas, ese llamamiento no logró la presión anunciada: "Vendieron presión política y social y no la han tenido".

El fallo no invalida las políticas sobre vivienda que el Ejecutivo afirma impulsar: recuerdan el Plan Estatal 2026-2030 aprobado recientemente y la adhesión de comunidades, incluso del PP, para optar a un fondo de 7.000 millones. Pero para el PSOE la caída del decreto ha sido "un mazazo" que no cierra la línea de acción: "A partir de mañana seguimos trabajando".

La lectura es severa y clara: la prórroga de los alquileres ha sacado a flote la incapacidad del Gobierno para mantener la cohesión interna y mantener el timón en una legislatura sin brújula. Los socios que han venido sosteniendo al Ejecutivo a cambio de concesiones muestran ahora desconfianza y lanzan advertencias sobre rumbo y liderazgo. El daño político es real; la tarea ahora es recomponer mayorías y no permitir que las discrepancias internas se traduzcan en nuevas derrotas que paguen los ciudadanos.

El episodio obliga a una reflexión exigente: si se sabía desde el inicio que no había apoyos, ¿por qué afrontar el trance? El Gobierno intentó una jugada para sortear la rebelión de Sumar en el Consejo de Ministros, pero la victoria pírrica del trámite ministerial no bastó para ganar en la Cámara. La política exige prudencia y cálculo; la gobernabilidad, responsabilidad. A falta de esto, el desgaste será continuo y las soluciones, más difíciles de conseguir.

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