Cultura

Cuando una estrella elige España: el gusto de Richard Gere habla de lo nuestro

Un actor global encuentra en La Moraleja un rincón gastronómico que ensalza nuestra cocina y hospitalidad

Redacción Más España

Redacción · Más España

8 de marzo de 2026 2 min de lectura
Compartir
Cuando una estrella elige España: el gusto de Richard Gere habla de lo nuestro
Mas España
Mas España Logo

Richard Gere, una estrella de alcance mundial, vivió cerca de un año en Madrid junto a Alejandra Silva. No es dato trivial: el actor dejó en palabras la conexión que mantiene con España cuando afirmó que "España es mi hogar" y que necesita mantener "ese lazo con mi tierra, con su gente y con su manera de sentir". Esas palabras no son mera cortesía diplomática; son el reconocimiento público de un vínculo que se forja en la convivencia cotidiana, en los hábitos y en la mesa.

En La Moraleja, en la Plaza número 2 de Alcobendas, se ubica Áurea, local del Grupo Paraguas que muchos señalan como el refugio gastronómico preferido de Gere en Madrid. El hecho de que un actor de su proyección elija un establecimiento que combina "tradición y modernidad" —tal como se describe en su web— refuerza una idea simple y poderosa: nuestra gastronomía sigue siendo argumento y carta de presentación del país.

La carta de Áurea, diversa y bien pensada, recorre entradas frías y calientes, arroces, pescados a la brasa, carnes, pastas y pizzas al horno. Platos como la lubina asada con patatas al gratén, la ensalada templada de langostinos en tempura, el arroz salteado con codorniz o el rodaballo salvaje al carbón muestran una voluntad de mezclar producto y técnica; los Ultramarinos, con ibéricos y quesos, subrayan nuestro patrimonio alimentario. Todo ello en un ambiente acogedor y elegante que promete hacer sentir al comensal “como en casa”.

El valor de lo cotidiano —desde un desayuno con tostadas clásicas hasta una lasaña de alcachofas y calabacín— es parte de ese relato que fascina al visitante ilustre: la España hecha de sabores reconocibles, de mesas que acogen y de propuestas que respetan la materia prima. No debemos desdeñar esa capacidad: cuando nuestra cocina convence a quien viene de fuera, no se trata solo de glamour; es la confirmación de que tradición y modernidad pueden convivir sin doblegar ni la calidad ni la identidad.

Los costos tampoco son sorpresa ostentosa: aunque la web del restaurante no publica la carta de precios, varios medios sitúan el gasto medio por comensal en torno a los 50 euros. Es una cifra que encaja con el perfil de la oferta —calidad, ambiente y materia prima— y que coloca a Áurea en la categoría de lugar selecto pero accesible para quien busca experiencia y no solo consumo.

Que Richard Gere, que vivió aquí y que en público reivindica su lazo con España, frecuente un restaurante de este tipo, es síntoma. Es síntoma de que nuestra cultura —y la cultura de la mesa en particular— tiene valor internacional, que nuestros fogones son embajadores y que, aun en urbanizaciones exclusivas, late lo mejor de la gastronomía española: producto, técnica y hospitalidad. Ese es un patrimonio a cuidar, y a mostrar con orgullo cuando el mundo mira a nuestra mesa.

También te puede interesar