Cuando la coalición se convierte en teatro: el pulso de Sumar en Moncloa
Cinco ministros en minoría paralizaron un Consejo de Ministros por la prórroga de los alquileres

Redacción · Más España


Bienvenidos a la política del Siglo XXI, dijo el presidente tras un Consejo de Ministros que no respetó únicamente el fondo de la convocatoria sino también su forma. Lo extraordinario no fue solo la aprobación de decretos por la guerra en Irán, sino que, por primera vez en democracia, la reunión se aplazara más de dos horas porque cinco ministros de Sumar se encerraron en una sala anexa y amenazaron con reventar la sesión si no se aprobaba la prórroga de los alquileres.
No es un hecho aislado en la historia reciente de la coalición. Ya en julio de 2022 la vicepresidenta Yolanda Díaz protagonizó un choque serio en Moncloa que llevó a la suspensión temporal de un Consejo; entonces la discusión concluyó con el regreso de los ministros a asumir el planteamiento socialista. Pero las fuentes consultadas por este diario subrayan que lo del viernes fue otra cosa, más grave: no un rifirrafe pasajero, sino un órdago comunicado incluso a la prensa por los propios responsables de comunicación de Sumar, con el consiguiente estupor de propios y extraños.
Para comprender lo sucedido hay que mirar atrás y ver la mala semana que atravesó Sumar tras los malos resultados electorales en Castilla y León y Aragón. Esa coyuntura alimentó un estado de ánimo tenso: no hay siglas claras, ni liderazgo consolidado, ni órganos de dirección comunes; cada ministro procede de un partido diferente y la capacidad de articular una estrategia conjunta está debilitada. En ese contexto las peticiones de Sumar para incluir la prórroga de los alquileres en el decreto que el PSOE había negociado con grupos parlamentarios no fueron atendidas, y la mañana del viernes terminó encendiendo la mecha.
Moncloa ofreció, según fuentes, una alternativa: un segundo decreto para la prórroga que, eso sí, advirtió que no tendría apoyos en el Congreso —Junts y PNV lo tumbarían—. Esa oferta, dicen las mismas fuentes, no fue valorada por Sumar la noche anterior; por eso los ministros socialistas se acostaron tranquilos. El resultado fue un pulso público que el presidente calificó, en su registro más coloquial, de "salseo". Moncloa se apresuró después a negar la imagen de tensión extrema: "no fue para tanto", aseguraron, y defendieron que primó la colaboración para no poner en riesgo medidas urgentes contra el alza de los combustibles y asegurar los votos necesarios en el Parlamento.
Lo cierto es que el episodio deja preguntas de fondo sobre la gobernabilidad en una coalición que alterna el trabajo serio de Gobierno con llamativas exhibiciones teatrales. Sumar puede sentirse reivindicado por haber plantado cara; el PSOE recuerda que la política pragmática exige realismo y mayor atención a la travesía parlamentaria. Entre la reivindicación y la responsabilidad —entre el escenificado órdago y la necesidad de asegurar apoyos— se juega hoy la estabilidad de una mayoría frágil. Y mientras tanto, el Consejo de Ministros recuperó su orden, con los decretos aprobados y Moncloa empeñada en explicar que todo volvió a su cauce. Pero la imagen ya está tomada: cinco ministros fuera de la sala, una reunión aplazada y la coalición exhibiendo, otra vez, sus costuras.
También te puede interesar
La Colección Gelman en Madrid: ¿préstamo temporal o trasplante definitivo?
Una de las grandes colecciones del México del siglo XX viaja bajo acuerdo con Fundación Banco Santander; voces culturales y la propia presidenta alertan sobre el riesgo de que el retorno sea solo una promesa.
Política españolaGuante blanco y vacío: el debate que no resolvió el futuro del PSOE extremeño
Un 'cara a cara' de pulcritud extrema que no arrojó diferencias reales entre Soraya Vega y Álvaro Sánchez Cotrina; la decisión queda en manos del censo y del voto militante.
Política españolaEl PP, a la vista de la Presidencia de las Cortes de Castilla y León
La ronda hacia la constitución de las Cortes apunta al PP como futuro presidente parlamentario. Vox renuncia a sillones y blinda que el PSOE no presida el Parlamento.