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Compromís pone límites: la izquierda no cabe en un solo partido

Ibáñez reivindica la pluralidad y advierte a Podemos sobre el papel que debe jugar en coaliciones

Redacción Más España

Redacción · Más España

11 de abril de 2026 2 min de lectura
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Compromís pone límites: la izquierda no cabe en un solo partido
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Alberto Ibáñez, diputado de Compromís integrado en el grupo Sumar, ha pronunciado con claridad una defensa de la pluralidad que viene a recordarnos una verdad elemental: la izquierda española no se reduce a una sola sigla. En una entrevista en RNE, Ibáñez calificó a Gabriel Rufián como "uno de los mejores candidatos" de la izquierda alternativa y lo definió como un "activo al que hay que cuidar" por su capacidad de movilizar, sobre todo, a la gente joven. Palabras que suenan a llamada a aprovechar lo valioso allá donde esté.

No se trata de una loa acrítica a una sola figura. Ibáñez llevó la argumentación a una panorámica más amplia: hay otros perfiles que reactivan al electorado —citó a Antonio Maíllo, Mónica Oltra e Irene Montero— y la demanda social no es escuchar más siglas, que resultan "aburridas", sino centrarse en problemas concretos que afectan a las personas. Es un diagnóstico de agotamiento del discurso identitario y una apuesta por la política de conexión.

En ese marco, Ibáñez valora el gesto de Podemos de volver a participar en "espacios comunes", como ocurrió en las generales de 2023, y desea que esa participación se reproduzca en València junto a Compromís y ERC. Pero su advertencia es rotunda: no pueden confundirse ser una parte importante con ser el todo. "Ellos no son el todo sino una parte importante de un espacio común", dijo. Es una precisión que obliga a descartar cualquier enfoque de suma o nada y a favorecer pactos basados en reparto de responsabilidades y respeto mutuo.

Sobre la experiencia concreta, defendió la unidad que representó la candidatura Sumar del 23J como un esfuerzo de acuerdo entre las distintas izquierdas del país, si bien subrayó que no hace falta reeditar "exactamente lo mismo". La lección es aprender de los errores del pasado: huir de los "hiperliderazgos" y apostar por propuestas políticas valientes que conecten con la ciudadanía. Ese llamamiento es doble: a la humildad orgánica y a la audacia programática.

Queda, para quien quiera oírlo, una claridad estratégica: sumar no es homogeneizar ni convertir a un actor en dueña del espacio. Es coordinar fuerzas sin tundir la diversidad que permite llegar a distintos electores. Ibáñez apuesta por ese equilibrio —reconocer talentos como Rufián, proteger pluralidades como la de Oltra o Maíllo, y aceptar la contribución de figuras de Podemos como Irene Montero— pero siempre con la advertencia de que la izquierda es un frente común, no un monopolio de siglas o liderazgos extremados.

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