Clavijo impone prudencia: el Hondius fondeará lejos del muelle
Acuerdo entre Canarias y el Gobierno central para minimizar riesgos y controlar el traslado de pasajeros

Redacción · Más España


En política, como en medicina, la prudencia no es cobardía sino deber. Ayer se confirmó lo que Fernando Clavijo venía reclamando desde la lucidez: el crucero MV Hondius no atracará en el puerto de Granadilla de Abona, sino que fondeará a una distancia prudencial. No por capricho, sino por precaución y por sentido común, ante un riesgo sanitario real que obliga a extremar las garantías.
Fue una decisión adoptada en coordinación entre el Ministerio de Sanidad, la Dirección General de Protección Civil y Emergencias y el Gobierno de Canarias, y refrendada en la cumbre convocada —por fin— entre Clavijo y los ministros Mónica García y Ángel Víctor Torres. Allí, con claridad y firmeza, se priorizó la contención: ningún pasajero podrá salir del buque hasta que esté lista la aeronave que los trasladará a sus países y se cumplan los protocolos de protección individual y pruebas pertinentes.
No se trata de aislamiento estigmatizante sino de logística sanitaria. El Ejecutivo regional alegó, con razón, que el puerto tinerfeño no está técnicamente preparado para desembarcar personas afectadas y que, además, hay incertidumbres sobre la evolución de posibles contagios durante los tres días de navegación desde Cabo Verde. El Gobierno central, por su parte, coincidió en que el fondeo ya estaba contemplado por razones técnicas y de protocolo, y acordó que la estancia del buque en aguas canarias será la mínima imprescindible.
El trasvase operativo se ha concretado en medidas: una nave nodriza trasladará a los pasajeros hasta puerto y, desde allí, vehículos con equipos de protección individual los llevarán al aeropuerto tras los test oportunos. Clavijo añadió una petición clara: que, salvo tripulante con síntomas que requiera desembarcar, el Hondius continúe su rumbo hacia Holanda y no se realicen labores de desinfección en Canarias. En ese punto hubo debate con los ministros; la intención común es reducir el tiempo del buque en aguas españolas al mínimo sanitario y logístico imprescindible.
No es menor la presión diplomática y sanitaria que acompaña al caso. La Organización Mundial de la Salud solicitó a España acoger el buque, en el que se han detectado ocho casos de hantavirus, de los cuales solo tres han sido confirmados. El MV Hondius permanece atracado en Cabo Verde, país que —además— celebra elecciones legislativas el 17 de mayo y cuya capacidad operativa, según la OMS, no es suficiente para atender el incidente.
Por último, la nota política: Clavijo reclamó una llamada del presidente del Gobierno para mantener informados a los canarios. Es una petición legítima. Cuando la salud de la población y la solvencia de las decisiones públicas están en juego, la comunicación y la cooperación no son protocolos opcionales, sino obligaciones. Canarias ha marcado el rumbo de la prudencia; el resto, ahora, debe corresponder con eficacia y transparencia.
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