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Cero absoluto: el ex director del CNI defiende la legalidad del Centro ante Kitchen

Félix Sanz Roldán niega cualquier actuación del CNI en la operación contra Bárcenas y reclama respeto a la ley

Redacción Más España

Redacción · Más España

4 de mayo de 2026 3 min de lectura
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Cero absoluto: el ex director del CNI defiende la legalidad del Centro ante Kitchen
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Félix Sanz Roldán se presentó ante la Audiencia Nacional y habló con la firmeza de quien ocupa un puesto cuya primera obligación es la verdad ante la ley. Su afirmación fue limpia y sin ambages: “Cero absoluto”. Con esa rotunda expresión negó por acción o por omisión cualquier participación del Centro Nacional de Inteligencia en la denominada operación Kitchen, vinculada al espionaje al ex tesorero del PP Luis Bárcenas y a su familia.

Recordó, con el peso de la experiencia que ostentó entre 2009 y 2019, que el CNI actúa “siempre con absoluto respeto a la ley” y que su misión es proporcionar al Gobierno los elementos de juicio para adoptar decisiones. Afirmó que ninguno de los cuatro gobiernos a los que dijo haber servido le pidió hacer nada ilegal, y que aquella supuesta actuación “lo hubiera sido”. Es una defensa que apela a la legalidad institucional y a la integridad del servicio público secreto.

La comparecencia del ex director se produjo a petición de la defensa del comisario jubilado José Manuel Villarejo en la jornada número quince del juicio. El interrogatorio no fue limpio de tensiones: el abogado de Villarejo indagó sobre supuestas enemistades y exhibió correos cuya autenticidad Sanz Roldán rechazó, calificándolos de "falsos" y asegurando que ni él ni sus subordinados los habían enviado.

La presidencia del tribunal, Teresa Palacios, tuvo que intervenir en varias ocasiones para cortar preguntas que chocaban con el marco protector de la ley de secretos oficiales. Cuando el letrado llegó a indagar sobre seguimientos a la esposa de Bárcenas, Rosalía Iglesias, la magistrada observó que las acusaciones no aludían al CNI en sus escritos y evitó que Sanz Roldán respondiera. El fiscal anticorrupción, César Rivas, también quiso sondear si el testigo tenía constancia de actuaciones que pudieran haber tenido origen en el organismo; el tribunal recordó que la acusación no mencionaba expresamente al CNI.

Sanz Roldán, lejos de amedrentarse, mantuvo su negativa tajante: el Centro no tuvo actividad alguna en Kitchen, insistió. También explicó por qué presentó una denuncia contra Villarejo en relación con presuntas amenazas a Corinna Larsen en Londres: no fue un acto personal, dijo, sino una defensa institucional para proteger a sus subordinados frente a "mentiras tan crueles" que merecían la intervención de la justicia.

El testimonio incluye, además, referencias procesales y técnicas: encuentros anotados en el registro de visitas del CNI con responsables policiales como Marcelino Martín Blas; la imposibilidad, por ley, de responder a ciertas preguntas sobre dominios o comunicaciones; y la constatación de que varios extremos quedaron fuera del relato formal de la acusación. En ese marco, Sanz Roldán sostuvo la idea central que atraviesa su intervención: el respeto estricto a la legalidad y al mandato constitucional que rige a los servicios de inteligencia.

La jornada dejó, por tanto, dos certezas sobre la mesa judicial: la rotunda negación del ex director sobre la implicación del CNI y la prudencia del tribunal ante materias protegidas por la ley de secretos oficiales. No es menor que ambas realidades se crucen en un proceso que, por su naturaleza, exige equilibrio entre transparencia y reserva. España merece respuestas fundadas en hechos, no en conjeturas; y las instituciones, tratadas con rigor, han de sostenerse bajo la luz de la ley.

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