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Canarias resiste a la borrasca Therese: alerta y vigilancia sin alarmismos

La región mantiene avisos por lluvia mientras el viento retrocede a prealerta y se normalizan infraestructuras

Redacción Más España

Redacción · Más España

23 de marzo de 2026 3 min de lectura
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Canarias resiste a la borrasca Therese: alerta y vigilancia sin alarmismos
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La naturaleza ha vuelto a poner a prueba a Canarias y las instituciones han respondido con la herramienta elemental de toda comunidad responsable: la vigilancia. El Gobierno de Canarias mantiene la alerta por lluvias en las islas occidentales y en Gran Canaria, mientras rebaja a prealerta la de viento desde el mediodía, una decisión fundada en la evolución constatada de la borrasca Therese.

No hay herejía en esta prudencia: en Fuerteventura y Lanzarote continúa la prealerta por lluvia, y el centro de la borrasca se aproxima con precipitaciones más desorganizadas, con núcleos convectivos capaces de producir chubascos dispersos, puntualmente intensos y acompañados de actividad eléctrica. Esa incertidumbre —la propia de los fenómenos tormentosos— exige claro celo operativo, porque los chubascos pueden superar lo previsto y afectar a cualquier punto del archipiélago, sobre todo en la tarde y la noche del domingo y hasta la madrugada del lunes.

Las cumbres de El Hierro, La Palma y Tenerife figuran en la lista de mayor riesgo para precipitaciones puntualmente intensas; y el nordeste de Tenerife, así como cumbres y suroeste de Gran Canaria, pueden sufrir episodios más persistentes. El viento, por su parte, afloja su actividad frontal, aunque no desaparece su capacidad de dar rachas puntuales importantes: La Palma (sur de Cumbre Vieja), las cumbres centrales de Tenerife y de Gran Canaria permanecen en atención especial.

Se ha producido además un gesto de sensatez técnica: ha finalizado la prealerta por nevadas en cumbres de Tenerife por encima de 2.000 metros a partir del mediodía del domingo, decisión adoptada con la información de la Aemet y otras fuentes, de acuerdo con el Plan Específico de Emergencias de Canarias (PEFMA). No es un triunfo de vanidad, sino el resultado de datos que permiten dar por concluida aquella situación concreta.

La gestión en Gran Canaria merece mención. Los cauces corren con "normalidad" y varias presas alivian aguas abajo sin mayores incidencias, pero el Cabildo mantiene el Plan Insular de Protección Civil (PEIN) en fase de emergencia —Nivel 1— ante la persistencia de lluvias. Esa doble cautela —dar por controladas ciertas consecuencias y mantener la alerta institucional— es la única política responsable cuando los modelos indican decaimiento progresivo del temporal, con posible recuperación de la normalidad entre miércoles y jueves, siempre sujetas a variaciones de los modelos.

Los datos fríos confirman la intensidad del episodio: rachas de 118 km/h en Izaña, 111 km/h en el Alto Igualero (La Gomera), 85 km/h en Agáimes (Gran Canaria), 84 km/h en Vega de San Mateo y 82 km/h en Sabinosa (El Hierro). En precipitaciones, hasta primeras horas se registraron 18,8 l/m² en Vega de San Mateo, 17,6 en Cuevas del Pinar (San Bartolomé de Tirajana) y 17,6 en Tejeda; cifras claramente inferiores a los acumulados de la madrugada anterior, cuando, por ejemplo, Vega de San Mateo llegó a 55 l/m².

No todo ha sido cuantificable en cifras: Tenerife sufrió cortes de luz en la pasada madrugada que afectaron a una treintena de personas y a alumbrado público en zonas del suroeste y noroeste, mientras que la estación de Cruz de Tea (Granadilla) acumuló 276 l/m², recordatorio de que en puntos concretos el temporal dejó registros notables. El Centro Coordinador de Seguridad y Emergencias del Gobierno de Canarias atendió menos de una decena de incidentes durante la madrugada, dato que no debe inducir a complacencia, sino a seguir manteniendo coordinación y prevención.

La lección es doble y clara: por un lado, la meteorología obligará a mantener dispositivos de vigilancia y respuesta donde sea necesario; por otro, las instituciones han demostrado capacidad de ajuste: finalizar prealertas cuando los datos lo permiten, mantener planes insulares activos y monitorizar presas y cauces. Es la mezcla de prudencia y técnica la que protege a las comunidades en episodios como el de Therese. Canarias resiste, pero la atención debe permanecer tanto como la borrasca lo exija.

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