Borrón y cuenta nueva: que el PP retire sus pactos con Vox
Zapatero exige arrojar a la basura la firma que discrimina y desgarra la convivencia

Redacción · Más España


Ante la ausencia del presidente Pedro Sánchez, de regreso de un viaje internacional a Chipre, José Luis Rodríguez Zapatero tomó la tribuna en Mérida y lanzó una acusación nítida y sin ambages: los acuerdos entre el PP y Vox en Extremadura y Aragón son incompatibles con la democracia y con la dignidad de las personas.
"Cojan esa firma y a la basura", exigió Zapatero al PP, subrayando que en los países democráticos no cabe discriminar ni en el acceso a derechos sociales ni en la condición de los extranjeros, y argumentando que tales pactos «no son compatibles con la legalidad» y «lanzan un mensaje anti convivencia». Palabras que pretenden no solo condenar una práctica política, sino arrancarla del marco público.
El ex presidente ancló su reproche en la Constitución y en las leyes de extranjería: no cabe restringir derechos por el origen de las personas. Lo dijo con la contundencia de quien reclama que el principio jurídico y el principio moral marchen juntos; lo dijo en defensa de la dignidad humana, etiqueta que colocó sobre la política de pactos de la derecha.
Zapatero no se limitó a la arenga regional. Apeló a la memoria democrática como fundamento del socialismo y denunció la «hipocresía de la derecha» por su convergencia con la extrema derecha. Fue una crítica que buscó unir pasado y presente: recordar para no repetir, y señalar para corregir.
En el plano nacional, el ex presidente volvió a respaldar a Pedro Sánchez, alabando su «valentía, coherencia y coraje» en política internacional ante la guerra de Gaza, la invasión de Ucrania y el conflicto en Irán, y reivindicó la gestión del actual Gobierno como la mejor que, en su opinión, ha conocido para la evolución económica y social de España. Recordó datos celebrados por el Ejecutivo: más personas trabajando, más afiliados a la Seguridad Social, más empleo creado y un aumento notable del salario mínimo interprofesional, medidas que, según él, reducen las diferencias salariales.
No faltó su alegato sobre gasto militar: al referirse a una conversación con Donald Trump, Zapatero volvió a advertir que incrementar el gasto en defensa supone menos escuelas, menos universidades, menos becas y, en suma, menos convivencia. Fue un paralelo tajante: prioridades sociales frente a cuantías militares.
Finalmente, el acto sirvió también para arropar al nuevo líder socialista en Extremadura, Álvaro Sánchez Cotrina, a quien Zapatero calificó con agrado de «tiene pinta de presidente» y emplazó a ejercer una oposición distinta, útil para Extremadura y alejada de radicalismos. Recordó sus propias vivencias personales y políticas para subrayar confianza y esperanza en el relevo regional.
Así, la intervención de Zapatero en Mérida ha pretendido ser un aviso y una consigna: que la política recupere la dignidad y la legalidad, que los acuerdos que fracturan la convivencia sean arrojados a la basura, y que la batalla por la justicia social siga siendo la brújula del PSOE en lo regional y en lo nacional.
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