InicioActualidadtorrevieja local
torrevieja local

Asimepp: veinte años de esperanza que no caben en un auditorio

Torrevieja se puso en pie para reconocer la labor silenciosa de una asociación imprescindible

Redacción Más España

Redacción · Más España

9 de mayo de 2026 2 min de lectura
Compartir
Asimepp: veinte años de esperanza que no caben en un auditorio
Mas España
Mas España Logo

La noche en el Auditorio del Centro Cultural Virgen del Carmen no fue una simple celebración: fue un acto de justicia moral y colectiva. Cuando un recinto «se llena hasta la bandera» para abrazar a una entidad, no es circunstancia baladí; es la ciudad que reconoce, corrige y aplaude la entrega que durante años ha permanecido entre bastidores.

Asimepp, la Asociación de Salud Integral y Mejoras Psicofísicas y Psicosociales, cumplió veinte años y los convirtió en un reclamo de sensibilidad pública. No hablamos de fuegos de artificio: hablamos de emoción, música y testimonios que fijan memoria. Maite Miralles, presidenta y anfitriona visible, dirigió una velada que combinó reconocimiento institucional y cercanía humana, sencillo gesto que debería ser norma y no excepción.

La presencia del alcalde Eduardo Dolón, del párroco José Antonio Gea, de la concejal de ONG’s Trudy Páez y de concejales como Federico Alarcón, Sandra Sánchez, Rosa Cañón y Bárbara Soler, junto al gerente del Departamento de Salud, José Gabriel Cano Montoro, y representantes de colectivos como Rotary Club, Ars Creatio y Apaex, no fue adorno protocolario: fue aval explícito a una labor social persistente. Cuando las instituciones y las entidades se colocan juntas en un acto de reconocimiento, se refuerza el tejido civil que sostiene a los más vulnerables.

La gala desplegó, además, la fuerza terapéutica de la cultura. La comparsa La Sal de Torrevieja abrió con alegría y color; la academia Mery Dance mostró con danza la superación personal; la Coral Francisco Vallejos recordó que las voces colectivas sostienen la identidad de esta ciudad. Y hubo ciencia aplicada: Román Rodríguez, músico terapeuta e investigador, ofreció una conferencia que unió divulgación y práctica sobre la musicoterapia en el manejo de la fibromialgia y el dolor crónico. Que la música pueda ser herramienta de alivio no es metáfora: fue vivencia compartida cuando el auditorio terminó cantando al unísono el Himno a la alegría.

¿No es esto, acaso, un ejemplo de lo que deben ser la solidaridad y la acción local? Talleres, actividades, vivencias y el esfuerzo cotidiano de Asimepp se proyectaron en vídeos que recordaron el traslado de la asociación a su nueva sede en la céntrica calle San Policarpo: un avance material que tiene detrás nombres y manos que la ciudad, anoche, quiso agradecer.

El cierre, con Color Esperanza iluminando el auditorio y al público en pie, no fue solo espectáculo: fue reconocimiento y gratitud. Veinte años de trabajo silencioso merecen más que un aplauso ritual: exigen compromiso continuado de instituciones y ciudadanos para garantizar que las personas que conviven con dolor y enfermedad encuentren acompañamiento real.

Torrevieja presenció una gala emotiva y contundente. Ahora corresponde que esa emoción se traduzca en políticas, apoyo y recursos sostenidos. Que la ovación no quede solo en la noche; que la ciudad, que ayer supo ponerse en pie, siga caminando al compás de la esperanza que Asimepp ha marcado durante dos décadas.

También te puede interesar