Cataluña

Artemis II: la epopeya orbital que pone a prueba nuestra ambición espacial

Una misión tripulada rumbo a la órbita lunar que no alunizará pero que elevará el listón tecnológico

Redacción Más España

Redacción · Más España

3 de abril de 2026 2 min de lectura
Compartir
Artemis II: la epopeya orbital que pone a prueba nuestra ambición espacial
Mas España
Mas España Logo

La NASA ha lanzado una misión que, lejos del ceremonial del alunizaje, apuesta por el ensayo robusto y la comprobación técnica. Artemis II no alunizará: la tripulación de Orión está llamada a orbitar la Luna y a viajar a una distancia de la Tierra mayor que la que jamás haya alcanzado nadie. No hay fanfarrias de superficie lunar, sino un plan de trabajo medido al segundo, de ingeniería y resistencia.

El núcleo central del cohete, tras entregar su empuje inicial, agotará su combustible y caerá de regreso a la Tierra aproximadamente ocho minutos después del despegue. Entonces entrará en escena la Etapa de Propulsión Criogénica Provisional, la ICPS, que con dos encendidos colocará a Orión en una órbita alta y elíptica alrededor de nuestro planeta. Esa órbita llevará a la nave, en su punto más alejado, a unos 74.000 kilómetros; en su punto más cercano, a unos 185 kilómetros. Un ciclo orbital que dura aproximadamente un día y que es, en sí, una prueba de fuego para la misión.

Durante esa primera jornada la cápsula Orión se separará de la ICPS y realizará una maniobra de práctica de acoplamiento: volará hacia la etapa agotada y la orbitará como si se tratara de un futuro módulo de aterrizaje lunar o una pequeña estación espacial. No es un gesto simbólico: es un ensayo general para lo que vendrá, cuando la NASA pretenda erigir una presencia sostenida alrededor y sobre la Luna. Habrá que acoplar en el espacio módulos de aterrizaje y un puesto de avanzada orbital; habrá que confiar en que piloto automático y propulsores respondan cuando sean exigidos al máximo rendimiento. Artemis II es, por tanto, la comprobación práctica de esos sistemas.

No hay aquí la emoción espontánea del pisar suelo nuevo, pero sí la disciplina de la preparación. La misión pone sobre la mesa la realidad de la exploración: progresar por etapas, testar lo esencial antes de comprometer vidas y recursos en la superficie. Si la humanidad ha de retornar y permanecer en la Luna, se necesitarán maniobras como las que ahora una tripulación prueba, y tecnologías que hoy se ensayan. Artemis II, en suma, es una página de ingeniería y de cautela audaz: una ambición que se mide en cálculos, en encendidos precisos y en órbitas que extienden nuestros límites conocidos.

También te puede interesar