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Andalucía traza su vía propia: moderación frente a las prisas

Juanma Moreno reclama mesura y distancia táctica tras el pacto PP‑Vox en Extremadura

Redacción Más España

Redacción · Más España

18 de abril de 2026 3 min de lectura
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Andalucía traza su vía propia: moderación frente a las prisas
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Juanma Moreno ha hablado con la firmeza serena de quien se declara artífice de un rumbo propio. En Sevilla, ante el foro del Grupo Joly, el presidente de la Junta ha reivindicado que Andalucía tiene «su propia hoja de ruta» y que «no va a imitar a nadie ni a ir detrás de nadie». No nombró el acuerdo suscrito por el PP y Vox en Extremadura, pero su mensaje no necesitó más explicaciones: trazó una distancia nítida y reflexiva frente a los giros que marcan otras direcciones del mismo espectro político.

Ha sido, en su prosa de campaña, la reafirmación del principio que ha repetido durante la legislatura: la política entendida desde la moderación y la mesura. «Actuar con moderación, equilibrio, gobernando para todos y contando con todos», dijo. No es un eslogan menor: implica una apuesta explícita por la búsqueda de «puntos de encuentro» y por evitar la confrontación que polariza y fractura.

El contexto es indudable. El acuerdo de gobernabilidad en Extremadura entre PP y Vox —con compromisos explícitos, entre ellos priorizar a quienes nacieron «en el territorio» en el acceso a ayudas públicas según lo pactado por el PP de María Guardiola— obliga a matizar la retórica. El endurecimiento del discurso sobre inmigración que han adoptado otros dirigentes del PP, y que ha incorporado argumentos de Vox vinculando inmigración y delincuencia, no encuentra en Andalucía la réplica automática: Moreno ha preferido la contención.

Ese distanciamiento táctico tiene dos lecturas que están sobre la mesa y que el propio presidente parece querer dejar claras. Por un lado, cabe leerlo como la voluntad de seguir gobernando en solitario si los sondeos confirman una «mayoría suficiente» que permita revalidar su mandato el 17 de mayo. Por otro, es la reivindicación de un modelo de gestión que, según él, funciona: siete años y medio de gobierno que han, en sus palabras, hecho que Andalucía «siga levantando el vuelo desde la estabilidad, la mesura y la seriedad». Palabras que suenan a programa y a advertencia frente a imitadores.

Moreno no solo habló de política institucional; lanzó además una llamada a los medios: plantarse ante «la mentira, el bulo, la distorsión, desinformación y el engaño que erosionan y enfrentan a la sociedad». Es un reclamo a la responsabilidad informativa que encaja con su argumentario de estabilidad y certidumbre, y que quiere blindar el espacio público contra la crispación.

El pacto en Extremadura y las reacciones del PP a la regularización impulsada por el Gobierno central —con comunidades anunciando recursos ante el Constitucional, mientras la Junta andaluza ha evitado esa confrontación para concentrarse en la campaña— dibujan un mapa político en el que Andalucía pretende ser ejemplo de moderación. Es una apuesta calculada: gobernar para todos, buscar acuerdos, reclamar serenidad y, sobre todo, afirmar que no se marcha detrás de nadie.

Queda por ver si ese mensaje, de tono reposado y retórica orgullosa de la propia vía, será suficiente frente a los vientos de polarización que soplan en otras plazas del país. Moreno lo ha puesto en letras mayúsculas: Andalucía fabrica su propia ruta y reclama que la política vuelva a medirse por su capacidad de construir, no por su talento para dividir.

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