Andalucía, la foto finish: exigir una mayoría que no dependa de líos
Feijóo y Moreno reclaman una mayoría estable para gobernar sin ataduras ni bloqueos

Redacción · Más España


Andalucía se ha convertido, en palabras del propio PP, en la joya de la corona y en el ensayo general de las generales: el 17 de mayo es, dicen, el partido de ida. No es retórica circunstancial. Prácticamente uno de cada cinco españoles vive en Andalucía; es la comunidad más poblada y la tercera en PIB. Quien gobierne aquí no gobierna un rincón cualquiera, gobierna un trozo decisivo del mapa nacional.
Por eso Juanma Moreno y Alberto Núñez Feijóo plantean con claridad meridiana lo que entienden por prioridad: una "mayoría de estabilidad". No una mayoría cualquiera, sino la que permite gobernar para todos sin depender de vaivenes o caprichos ajenos. El argumento es simple y rotundo: no pueden permitirse seis meses de bloqueo como los que vivieron en Extremadura. No es un golpe de efecto, es la advertencia de quien sabe que el tiempo de gobierno se gasta en decisiones incumplidas cuando falta estabilidad.
Feijóo, con la experiencia de sus cuatro mayorías absolutas en Galicia, no anda en eufemismos: "La mayoría absoluta no es difícil, es dificilísima", pero no hay que dar el balón por perdido. Y lo dice con la metáfora que reclama la campaña: esto va a ser una final a penaltis. Foto 'finish', voto a voto, ciudadano a ciudadano. Los votos no pertenecen a nadie; por eso la llamada es a no confiarse, a convencer a cada andaluz y andaluza.
Moreno refrenda la línea: señalar problemas es fácil, resolverlos es la trinchera donde pretende situarse el PP. Y lo hace presentando medidas y compromisos concretos: bajar impuestos, bonificar al 99% las herencias de vivienda entre hermanos y llevar a cabo la primera ley de desarrollo demográfico y desafío rural para combatir la despoblación. También reivindica un balance de gestión: siete años de Gobierno que, a juicio del presidente andaluz, han dado la vuelta a 40 años de gobiernos del PSOE y han puesto a la comunidad "en velocidad de crucero".
La campaña no evita la crítica directa al PSOE y a sus propuestas fiscales: Moreno advierte del regreso de políticas que, dicen, aumentaron la presión impositiva y cita la posibilidad, atribuida a María Jesús Montero, de volver a gravámenes en donaciones que alcanzarían hasta el "30%". Es la contraposición que ordena el relato electoral: más impuestos versus bajadas y bonificaciones.
Y, en lo personal, Moreno lanza una garantía de anclaje territorial: "Yo no me voy a mover de Andalucía en mi vida", frase que busca disipar dudas sobre ambiciones nacionales y subrayar el compromiso con la autonomía.
El PP plantea, en suma, una campaña con un objetivo nítido: reeditar una mayoría que facilite gobernar sin depender de terceros. Es un mensaje de firmeza y de urgencia: en Andalucía se juegan gobernabilidad regional y piezas de la contienda nacional. Que no quepa duda: la final está convocada, y los populares piden jugarla con todas las garantías para evitar que otros decidan por ellos y por los andaluces.
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