Alta en Adamuz: una historia de dolor, esfuerzo y despedida
La última menor ingresada tras el accidente ferroviario recibe el alta; varios adultos siguen hospitalizados

Redacción · Más España


Ha llegado el momento de una pequeña tregua en medio de una tragedia que sigue pesando sobre nuestras vías y conciencias. Marta Jiménez, la última menor que permanecía ingresada tras el accidente ferroviario de Adamuz, ha recibido el alta en el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba. Una noticia que alivia, sin borrar la huella de lo sucedido.
Marta, que vive en Madrid pero es de raíces cordobesas, ha explicado que lo que más ha echado de menos en el hospital han sido sus amigas. Sus padres, que viajaban con ella el 18 de enero —según informó el propio centro—, vivieron la doble experiencia del susto y del cuidado: mientras el padre salió ileso, la madre permaneció hospitalizada junto a la hija. Ambos han agradecido el trato dispensado en los distintos servicios del Reina Sofía, y la despedida tuvo un gesto humano y cultural —dos profesores del Conservatorio Músico Ziryab tocaron un par de piezas para la menor— que habla de solidaridad y afecto colectivo.
No obstante, la cuenta no está saldada. En los hospitales andaluces siguen ingresadas cinco personas adultas como consecuencia del accidente. Según los datos ofrecidos por la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias, uno de ellos permanece en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Regional de Málaga y se encuentra estable dentro de la gravedad; hay un paciente en planta en el Reina Sofía; otros dos en el Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva; y uno en el Quirón de Huelva.
El sistema sanitario andaluz ha atendido, en total, a 126 personas por el siniestro —cinco de ellas niños—, con 119 altas ya registradas. El dolor se cobró una vida: una persona falleció en la UCI del Reina Sofía, cifra que elevó a 46 el número de víctimas mortales del accidente. Son datos fríos, pero hablan de vidas y de familias afectadas, de hospitales movilizados y de una comunidad que ha respondido con asistencia y cuidados.
Las imágenes de trabajadores de Adif en el lugar del accidente, dos días después, y el flujo de atenciones hospitalarias recuerdan que la respuesta civil y sanitaria no puede ser un gesto esporádico sino una obligación permanente. Celebramos el alta de Marta y reconocemos el esfuerzo de los equipos médicos; exigimos, al mismo tiempo, que se mantenga la atención a quienes aún están ingresados y que aprendamos de cada lección que la tragedia nos coloca delante.
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