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Alemania rompe tabú y forja el ejército más potente de Europa ante la amenaza rusa

Rearme masivo, despliegues en la llanura europea y promesas de poderío convergen en un país que rehúye su pasado

Redacción Más España

Redacción · Más España

1 de abril de 2026 2 min de lectura
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Alemania rompe tabú y forja el ejército más potente de Europa ante la amenaza rusa
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Hay momentos en los que la historia impone su exigencia y las promesas del pasado se disuelven ante la realidad que golpea. Alemania, que durante décadas contuvo sus fuerzas con la mirada puesta en la expiación de horrores antiguos, ha decidido ahora que la prudencia ya no basta.

El general Carsten Breuer, comandante de las Fuerzas Armadas alemanas, no disimula la premura: Rusia, según su cálculo, podrá en 2029 disponer de la capacidad para lanzar una guerra contra la OTAN. Esa alarma, expresada con la gravedad propia de un soldado acostumbrado a prever lo inevitable, ha cristalizado en una agenda de rearmamento de enorme calado.

No se trata de retórica: las cifras hablan. Alemania proyecta invertir US$185.000 millones en su ejército para 2029, frente a los US$109.000 millones destinados en 2025. Los sondeos apuntan a un respaldo notable de la opinión pública alemana. Es la cuantificación de una decisión estratégica: pasar del contención a la capacidad de disuasión y defensa.

Ese giro se traduce ya sobre el terreno. Por primera vez desde la ocupación nazi hay una presencia militar alemana permanente en Lituania. Cerca de 1.200 soldados están acantonados allí y la cifra irá creciendo hasta casi 5.000 el año entrante. La Panzerbrigade 45 realiza ejercicios con fuego real a pocos kilómetros de la frontera con Bielorrusia, simulando la respuesta a una invasión proveniente del este.

La geografía es implacable: la gran llanura europea, llana y expuesta desde el Báltico hasta las puertas del Kremlin, ha sido durante siglos pasarela de ejércitos. Esa realidad estratégica, recordada en el terreno nevado y boscoso donde entrenan los blindados, explica la urgencia alemana y el porqué de los despliegues.

El discurso oficial repite un matiz que busca disipar temores: Berlín afirma actuar «dentro de la OTAN y de la Unión Europea». El teniente coronel Sebastian Hagen, comandante de la 45ª Brigada Blindada, lo subraya cuando evoca la expectativa de los vecinos y el papel acorde al peso económico y político de Alemania. El canciller Friedrich Merz anunció el objetivo de desarrollar «el ejército convencional más poderoso de Europa»; una ambición que, aunque polémica por su magnitud histórica, se presenta como respuesta a un entorno que los militares describen como «más peligroso» y «más urgente».

No es una vuelta al pasado en espíritu de conquista: los protagonistas alemanes insisten en la dimensión colectiva y defensiva de su empresa. Pero tampoco se puede soslayar que, para muchos europeos, la inexorable conjunción de historia, geografía y poder despierta preguntas profundas sobre cómo será ejercido ese liderazgo militar.

Alemania ha elegido reforzar sus capacidades y ampliar su presencia en el este del continente. El contraste entre la contención del siglo XX y la expansión presente es brutal y deliberado. Lo que queda por ver —y por el momento sólo puede intuirse— es cómo será administrado ese nuevo protagonismo: como una garantía firme para la seguridad colectiva o como un poder que, por su sola magnitud, volverá a reconfigurar los equilibrios del continente.

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