InicioActualidadPolítica española
Política española

Alcoy reivindica su identidad: la Entrada Cristiana, multitud y orgullo festero

Sol tras la lluvia, 22.000 plazas y miles de festeros en una jornada de ritmo y tradición

Redacción Más España

Redacción · Más España

25 de abril de 2026 2 min de lectura
Compartir
Alcoy reivindica su identidad: la Entrada Cristiana, multitud y orgullo festero
Mas España
Mas España Logo

Alcoy volvió a demostrar que la fiesta es carácter y comunidad. En la mañana del primer día de la trilogía de Moros y Cristianos, la ciudad desbordó su pulso festero: establecimientos llenos, balcones abarrotados y hasta 22.000 plazas colocadas por la Asociación de San Jorge para seguir las Entradas. El escenario: calles invadidas por la música, la historia y la pasión popular.

El acto arrancó con la Diana, que desde las 5.50 horas recorrió el Centro mientras la jornada ofrecía una metáfora climática propia de estas citas: la lluvia matinal que acompañó la salida dio paso al sol sobre el desfile cristiano. Fue la imagen de una ciudad que se niega a resignarse y que impone ritmo a la tradición.

En términos de participación, el bando Cristiano superó en número al moro: alrededor de 7.000 festeros frente a los 6.000 de las filaes de la media luna. Esa masiva respuesta plantea, y así lo reconocen las propias organizaciones, el desafío de mantener el trayecto y los horarios concebidos cuando la participación era mucho menor. No es menor que el desfile cristiano ronde las cuatro horas y el moro las cinco; el reto es conservar la agilidad sin perder contenido, compactando grupos y ballets para no alargar tiempos.

La Capitanía la ocupó la filà Andaluces, representada por Javier Ferrándiz Giner, que trasladó a las calles una puesta en escena de bandoleros andaluces aliados con los alcoyanos contra tropas musulmanas. Tres ballets y ocho bandas acompañaron su paso, despertando el fervor acostumbrado entre el público. Tras ellos desfilaron Aragonesos, Alcodianos, Cruzados, Muntanyesos, Tomasines y Navarros, hasta la filà Almogávares, que marcó el Mig cristiano con su escuadra especial —un privilegio de quien ocupa el ecuador del desfile.

La segunda mitad del desfile estuvo conformada por Mozárabes, Vascos, Gusmans, Maseros y Cides, hasta llegar a la Alferecía de los Asturianos, encabezada por Fernando Jordá Abad. El boato asturiano rindió homenaje a la Reconquista y al rey Pelayo, cerrando la Entrada con dos ballets y nueve bandas o grupos musicales como banda sonora final.

En el aspecto estético, este año se aprecia un movimiento hacia la unificación de diseños: Asturianos, Maseros y Cruzados han homogeneizado sus trajes, permitiendo mixticidad en las escuadras y facilitando la participación. El resto de filaes mantienen diseños diferenciados, lo que obliga a escuadras con doble vestuario y mayor complejidad logística.

Así culminó una Entrada Cristiana ágil y creativa, que mostró la vitalidad de la fiesta alcoyana y la capacidad de su gente para preservar el pasado con el vigor de lo colectivo. No es solo un desfile: es la ciudad poniendo en escena su memoria, su organización y su aire de comunidad invencible.

También te puede interesar