InicioActualidadPolítica española
Política española

Adiós a la número dos: Montero sale y Sánchez enfrenta la encrucijada del cambio

La marcha precipitada de la vicepresidenta abre la quinta remodelación del gabinete desde 2023

Redacción Más España

Redacción · Más España

25 de marzo de 2026 3 min de lectura
Compartir
Adiós a la número dos: Montero sale y Sánchez enfrenta la encrucijada del cambio
Mas España
Mas España Logo

La imagen fue contundente y contenida: un Consejo de Ministros de despedida, palabras de afecto y el gesto claro de quien abandona la primera línea del Ejecutivo. María Jesús Montero, vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, tomó la palabra y se despidió de sus compañeros tras la convocatoria electoral en Andalucía para el 17 de mayo. No es un adiós político total —mantendrá su acta de diputada— pero sí marca la previsibilidad del cierre de un ciclo en el Gobierno.

Que sea la quinta remodelación del gabinete desde las elecciones de julio de 2023 no es un dato menor: apenas dos años y una sucesión de cambios que Pedro Sánchez ha hecho, hasta ahora, con mano quirúrgica. Relevo por relevo, sustituciones puntuales o ajustes por nuevas responsabilidades han sido la norma: Calviño, Escrivá, Ribera o Pilar Alegría son ejemplos recientes del patrón. Montero, sin embargo, pertenece al selecto núcleo que acompaña a Sánchez desde 2018; su papel no ha sido menor ni solo administrativo.

La premura de su salida no fue inesperada: fuentes consultadas señalan que Montero tenía claro que, una vez convocadas las elecciones por Juanma Moreno Bonilla, su salida se precipitaría. El calendario, además, condiciona la inmediatez del relevo: no se espera que el presidente actúe en 24-48 horas, porque debe afrontar una comparecencia en el Congreso sobre la postura de España ante la guerra y la aprobación de un decreto para la crisis económica derivada del conflicto en Oriente Próximo. El cambio será, según esas mismas fuentes, “en los próximos días”.

La despedida tuvo matiz humano y político. Compañeros como Carlos Cuerpo y la portavoz Elma Saíz eludieron las notas de triunfalismo y ofrecieron reconocimiento: “La echaremos de menos tanto en el ámbito personal como en el profesional”, dijo el titular de Economía; Saíz afirmó que para ella Montero es “un referente” y añadió: “No sólo la respeto, sino que la quiero”. Son palabras que subrayan la carga política de la figura que se marcha, y recuerdan que Montero formó parte de la dirección del Ejecutivo en momentos clave.

En lo puramente político quedan preguntas y quinielas. Hay quien sugiere que Sánchez podría aprovechar la coyuntura para una remodelación de mayor calado, una oxigenación del gabinete de cara a la recta final de la legislatura: introducir aires nuevos, limpiar mochilas y proyectar un equipo renovado para la carrera electoral. Otros, desde dentro del propio Gobierno, insisten en la tradición presidencial de cambios puntuales y ven difícil romper la dinámica de sustituciones quirúrgicas.

En las apuestas aparece con fuerza el nombre de Carlos Cuerpo, ministro de Economía, quien ha ganado protagonismo y visibilidad, más aún desde la crisis por la guerra en Oriente Próximo. Cuerpo, no obstante, ha evitado alimentar expectativas: ha recordado que es prerrogativa exclusiva del presidente decidir sobre los relevos y que está “muy satisfecho del trabajo” en su ministerio. También aflora el recelo sobre una posible concentración de poder, con la idea —cerrada en otras etapas por otros presidentes— de fusionar Economí­a y Hacienda en un megaministerio, aunque ese movimiento no cuenta con confirmación en las fuentes consultadas.

Hay otro factor que pesa: Montero tenía un peso político nuclear en el gabinete; ni Cuerpo ni el número dos de Hacienda, Jesús Gascón, dispondrían, a priori, del mismo influjo. Ella compartió con Sánchez y con Félix Bolaños la conducción de negociaciones con partidos, un papel de interlocución y peso público que trasciende la mera gestión técnica. Eso condiciona el tipo de relevo que el presidente puede plantearse: ¿un sustituto natural y técnico, o un movimiento con mayor calado político?

La partida está sobre la mesa y el reloj corre: una despedida emotiva, una convocatoria electoral en Andalucía que actuó como detonante y la expectativa de una decisión en los próximos días. Sánchez puede optar por la continuidad de una fórmula ya conocida, de cambios quirúrgicos, o aprovechar la ocasión para una remodelación más profunda. Sea cual sea la elección, el signo del relevo marcará la dirección política del Gobierno en la recta final de la legislatura.

También te puede interesar