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Torrevieja se viste de feria y honra a quienes custodiaran nuestra seguridad

La Feria de Mayo resurge tras la lluvia y rinde homenaje a Guardia Civil, Policía Local, Bomberos y Protección Civil

Redacción Más España

Redacción · Más España

9 de mayo de 2026 2 min de lectura
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Torrevieja se viste de feria y honra a quienes custodiaran nuestra seguridad
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La lluvia quiso ordenar silencio; la ciudad respondió con palmas. Pasadas las nueve de la noche, la Feria de Mayo de Torrevieja renació con más fuerza, demostrando que las raíces festivas de un pueblo no se doblegan ante un contratiempo meteorológico. Lo que era suspensión se transformó en impulso: la feria volvió y lo hizo con ganas, con música y con la multitud que confluyó bajo un techo de luz.

Hubo protocolo y emoción cuando Maribel López Cerdán y Francisco Reyes Prieto abrieron la segunda noche de la XXXIII edición, pero el momento más elocuente fue el gesto, ese reconocimiento público a las casetas que sostienen la fiesta y, sobre todo, el homenaje a quienes, a diario y sin fanfarrias, garantizan la seguridad: Guardia Civil, Policía Local, Bomberos y Protección Civil. La vicealcaldesa Rosario Martínez, la concejal María José Ruiz y la Corte Salinera entregaron ese sencillo pero significativo tributo y el recinto respondió con un aplauso sincero que dijo más que cualquier discurso.

Es alentador ver cómo una celebración popular integra la gratitud a la seguridad ciudadana en su propio pulso. Mientras las luces —miles de bombillas formando un techo sobre la feria— y los farolillos dibujaban la postal, la gente llenaba cada caseta, bailaba sevillanas y compartía rebujitos. La música, desde la Escuela Municipal de Danza hasta la Academia Soul Dance y el grupo sevillano “La Cuarta Cuerda”, convirtió el Real de la Feria en una pista coral donde se aseguró que la fiesta no es solo entretenimiento: es tejido social.

La escena ofrece una lección clara: la convivencia y la seguridad son la base de la alegría colectiva. No se trata solo de fuegos artificiales o de un repertorio de sevillanas que arranca a cualquiera a marcar un paso; se trata del respeto a quienes velan por el orden y la protección. Esa cercanía, ese reconocimiento público, fortalece el vínculo entre los ciudadanos y los profesionales que garantizan que la fiesta siga siendo segura y abierta para todos.

Torrevieja no miró al cielo para temer la lluvia; miró al pueblo para celebrar. Y en ese gesto de celebración colectiva quedó patente una verdad patriótica y cotidiana: la libertad de disfrutar en paz exige, junto a la alegría, gratitud y reconocimiento hacia quienes hacen posible esa paz.

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