Protección y relevo: la empresa familiar exige una ley a la altura de su peso
Aefa reclama en Alicante una norma autonómica que reconozca y blinde a un tejido que sostiene la provincia

Redacción · Más España


La voz de la empresa familiar ha hablado alto y con argumentos. En la Asamblea General de Aefa, celebrada en las instalaciones de Fira Alacant (IFA), su presidenta Maite Antón ha planteado sin ambages lo que muchos ya saben en la calle y en las fábricas: hace falta una Ley de la Empresa Familiar autonómica que identifique a estas sociedades, reconozca sus particularidades y, sobre todo, cree mecanismos reales para su protección y para facilitar el relevo generacional.
No se trata de retórica: Antón ha señalado el ejemplo de otras comunidades que ya han impulsado iniciativas semejantes —cita explícita de Madrid y Murcia— y ha urgido a la Comunitat Valenciana a dar el paso. Y los números que ha esgrimido son contundentes: en territorios como la provincia de Alicante la empresa familiar representa el 94% del tejido empresarial, genera el 85% del empleo privado y aporta el 80% del PIB privado. Cifras que no admiten relativismos: quien sostiene la economía local exige reconocimiento legal y seguridad jurídica.
La petición va más allá de una afirmación identitaria. Antón reclama una ley tan precisa que evite interpretaciones amplias y normas técnicamente inaplicables. La experiencia, dice la presidenta de Aefa, ha enseñado que la complejidad normativa sin concreción práctica abre puertas a la inseguridad y al deterioro de la continuidad empresarial, precisamente cuando el relevo generacional reclama claridad y herramientas jurídicas concretas.
No es la primera victoria parcial: la asociación celebró la incorporación del cuarto grado de consanguinidad en la ley de acompañamiento de los presupuestos de la Generalitat de 2026, fruto de sus reivindicaciones ante el Consell. Es la confirmación de que unidad y acción colectiva producen resultados tangibles para el tejido productivo.
Los datos de actividad y extensión de Aefa refuerzan su tesis. La asociación cerró el año pasado con 199 empresas asociadas y ya ha superado esa cifra en el presente ejercicio. Ha ofrecido más de medio centenar de actividades formativas el año pasado y ha expandido iniciativas como el Fórum Aefa y Aefa Senior. El proyecto educativo ‘La empresa familiar en las aulas’ alcanzó a 546 alumnos de bachiller y FP, con la participación de 12 empresas y 12 centros educativos de nueve comarcas: un ejemplo de vinculación entre empresa y sociedad que la normativa debe favorecer, no entorpecer.
El V Encuentro Provincial que siguió a la Asamblea reunió a representantes institucionales y empresariales —desde la Diputación y el Consell hasta la Universidad de Alicante y asociaciones sectoriales— para analizar la realidad socioeconómica y los retos del relevo dentro de las familias empresarias. En ese foro, el CEO de Fluidra y presidente del Instituto de la Empresa Familiar, Eloi Planes, subrayó la tesis que inspira la petición: la empresa familiar es pieza esencial por su capacidad de generar empleo, arraigo territorial y visión de largo plazo, y por eso necesita un marco estable que proteja su continuidad y facilite el relevo generacional.
La demanda de Aefa no es un reclamo corporativo hermético: es una llamada al legislador autonómico para poner en pie una norma que entienda la economía real, la que sostiene hogares y comarcas. Si la Comunitat Valenciana quiere preservar empleo, inversión y tejido social, la formulación de una Ley de la Empresa Familiar debe ser tratada como una prioridad, con la concreción técnica que Antón reclama y la ambición política que la realidad exige.
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