Melania Trump rompe el silencio y exige verdad sobre Epstein
La primera dama niega vínculos y reclama audiencias públicas para las víctimas

Redacción · Más España


La primera dama de Estados Unidos ha hablado con voz clara y determinación: negó tajantemente tener vínculos con Jeffrey Epstein y ordenó —en la medida de su alcance público— que cesen las especulaciones que, según ella, intentan difamar su reputación.
En la Casa Blanca, ante la prensa, Melania Trump afirmó que cualquier afirmación que la relacione con Epstein “debe terminar hoy”. Rechazó ser víctima y aseguró no haber estado involucrada de ninguna manera; dijo que sólo se “cruzó” brevemente con Epstein en el año 2000 y que nunca tuvo conocimiento de los abusos contra las víctimas.
Con gesto inesperado, la primera dama elevó la demanda: pidió que el Congreso celebre audiencias públicas para que las sobrevivientes de la red de tráfico sexual de Epstein puedan testificar bajo juramento. Reclamó que el testimonio de cada mujer quede registrado en las actas del Congreso, en busca de lo que ella definió como “la verdad”.
Melania también negó haber conocido a Ghislaine Maxwell y calificó como “intentos malintencionados” las afirmaciones sobre presentaciones entre Epstein y el presidente. Citó un correo de 2002, publicado en los archivos del caso Epstein, que describió como una correspondencia casual y una respuesta educada.
La reacción en el Capitolio fue inmediata en grado simbólico: el representante demócrata Robert Garcia dijo estar de acuerdo con la petición de la primera dama y urgió a que el presidente de la comisión, James Comer, programe una audiencia pública. Es, al menos públicamente, una coincidencia de palabras entre Casa Blanca y parte del Congreso.
La comparecencia de Melania Trump no llega en vacío: puede reavivar el intenso debate público sobre la investigación del Departamento de Justicia, la publicación de los archivos de Epstein y el manejo político de un asunto que ha dejado huellas abiertas en la vida pública estadounidense.
Cabe recordar, y así lo reflejan los documentos, que Donald Trump reconoció conocer a Epstein durante un tiempo y luego dijo haberlo expulsado de su club Mar-a-Lago en Palm Beach; los archivos de Epstein mencionan en múltiples ocasiones al mandatario, aunque hasta ahora no hay indicios de que haya cometido delitos. Son hechos que permanecen en el registro público y que forman el contexto de la denuncia y la petición de la primera dama.
La demanda hecha por Melania Trump —audiencias públicas, testimonio bajo juramento, registro permanente— plantea, en términos sencillos, una exigencia de transparencia. Sea cual fuere la motivación detrás del anuncio, la petición invita a que la sociedad estadounidense y sus instituciones confronten los hechos conocidos y permitan que las voces de las víctimas, si así lo desean, sean escuchadas en sede pública y con formalidad procesal.
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