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Más Madrid desgarrado: la pelea interna que debilita la alternativa

Una formación partida en tres ojos de cara a 2027, con primarias que incendian más que ordenan

Redacción Más España

Redacción · Más España

2 de mayo de 2026 2 min de lectura
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Más Madrid desgarrado: la pelea interna que debilita la alternativa
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La foto es nítida y demoledora: en días, Más Madrid ha pasado de una voz aparentemente homogénea a un coro roto por desavenencias públicas. La discusión sobre el modelo de primarias, aireada en prime time, no fue un simple choque de procedimientos; fue la manifestación visible de una pugna por el control del partido de cara a la gran cita electoral con Isabel Díaz Ayuso en 2027.

Los números no mienten. El sondeo de Sigma Dos para EL MUNDO revela que el 40,8% de sus votantes coloca a Mónica García como la mejor opción; el 30% apuesta por Emilio Delgado; y un 25% cree que la papeleta debería encabezarla la portavoz Manuela Bergerot. Eso convierte a la formación en un tablero dividido en tres franjas, y arroja además una lectura clara: cerca de dos tercios de sus electores (65,8%) prefieren continuidad, mientras que aproximadamente un tercio reclama cambio.

¿Es esta fragmentación un disparate táctico o el síntoma de una crisis orgánica profunda? La respuesta yace en la combinación de ambas. La norma que restringe el derecho a voto en primarias —solo podrán votar los militantes que, en el último año, hayan participado en al menos tres actos— no es una cuestión meramente reglamentaria: es un mecanismo de cierre que, según los partidarios de Delgado, beneficia al aparato y jerarquiza la militancia. Sus críticos alertan de que, en la práctica, el universo de votantes quedará reducido y favorable a quien controle las estructuras.

Frente a ello, los intentos de reanudar el diálogo entre las partes no han sido suficientes para detener el contagio de desconfianza que recorre filas y cuadros. Cuando la pelea interna se emite en directo, el daño no solo merma la cohesión: erosion la marca, compromete la imagen frente al electorado y deja flotando la pregunta inevitable: ¿qué proyecto ofrece Más Madrid si su capacidad de unificación salta por los aires antes de la campaña?

Queda, por último, la verdad política elemental: los procesos internos importan tanto como los programas. Saber quién vota, cómo se organiza la militancia y qué reglas rigen el acceso a la papeleta son asuntos que determinan el futuro. Y en este momento, el relato dominante en Más Madrid es el de una organización en disputa, tambaleándose entre la voluntad de continuidad y la demanda de renovación. El tiempo, y sobre todo la militancia activa, deberán decidir si primará la disciplina o la división.

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