Marcha por Aitana: la voz pacífica que reclama desmilitarización
Colectivos valencianos se congregan contra la militarización y por la protección de la sierra

Redacción · Más España


En tiempos en que las palabras “guerra” y “rearme” vuelven a repetirse con inquietante familiaridad en el ámbito público, conviene escuchar a quienes alzan la voz por la paz en los territorios que nos pertenecen. La XXII Marcha por la Desmilitarización de Aitana es, sin estridencias pero con firmeza, ese llamamiento colectivo: «Paremos todas las guerras!», proclama su lema, y con él se denuncia sin ambages “el abismo bélico al que se dirige nuestra sociedad”.
No se trata de una reunión improvisada ni de un gesto aislado. La Marcha es un espacio de encuentro de personas y colectivos de las comarcas de la provincia, una jornada reivindicativa y lúdica que combina la protesta política con la convivencia popular. La salida desde las puertas del Safari Aitana a las 9:00 (y la salida desde Alcoi a las 8:15 desde la plaza de Al-Azraq) marca un itinerario claro: dos kilómetros hasta el Port de Tudons, punto de acceso a las instalaciones militares, donde se leerá el manifiesto de la XXII edición y se desarrollará el acto político previsto.
La reclamación es sencilla y rotunda: pedir la Paz y la protección de una Serra d’Aitana sin usos militares, expresar el rechazo a la militarización de la sociedad y a la solución violenta de los conflictos. Quien asista encontrará más que consignas: un almuerzo popular de cabasset en la pinada frente a la entrada de la base, actividades en la Font de l’Arbre y una excursión botánica guiada por el biólogo Roger Carchano. La jornada concluirá con una comida de hermandad, también de cabasset, en la misma Font de l’Arbre.
La fuerza de esta convocatoria radica en su pluralidad. Entre las organizaciones convocantes figuran Alternativa Antimilitarista-Moc València, Amigues i Amics de Palestina de l’Alcoià i el Comtat, ateneus culturales y populares, colectivos ecologistas y de defensa del territorio, grupos por la paz y la mujer: un mosaico de sociedad civil que reafirma, con actos y con gestos, una opción clara por la desmilitarización del espacio común.
No es un acto de nostalgia: es una acción política concreta, con horario, recorrido y actividades, que apela a la ciudadanía a convertir la protesta en presencia, y la denuncia en convivencia. Quienes creen que la seguridad se forja solo con más armas deberían pasearse por la pinada de Tudons y tomar asiento en torno a un cabasset: allí se escucha otra política posible, hecha de diálogo, de ciencia —como la botánica que se propone— y de demandas claras por la tutela del territorio.
Que una sierra como Aitana sea escenario de una campaña sostenida durante veintidós años no es casualidad: habla de persistencia cívica, de memoria y de determinación. Escucharla no es debilidad; es comprender que la paz se construye también desde la geografía, protegiendo lo común y rechazando la militarización que hiere el paisaje y las libertades. Este domingo, la marcha reclama eso: que la Serra d’Aitana sea, ante todo, un patrimonio de paz.
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