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Lego bélico y mentiras pulidas: la propaganda iraní que usa IA para hablarle a Occidente

Videos con estética de juguete, mensajes de guerra y una maquinaria digital que cruza fronteras culturales

Redacción Más España

Redacción · Más España

13 de abril de 2026 2 min de lectura
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Lego bélico y mentiras pulidas: la propaganda iraní que usa IA para hablarle a Occidente
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La imagen es engañosa por diseño: bloques que recuerdan al juguete infantil, colores vívidos, ritmo cinematográfico. Pero tras esa apariencia de inocencia se esconde una maquinaria de mensajes que presenta a Irán como resistente frente a un "opresor global" y que coloca a Donald Trump en el centro de un relato confeccionado para impactar y viralizar.

Detrás de los clips figura una cuenta y un equipo reducido: Explosive Media, cuyo representante, identificado por la BBC como el Sr. Explosive, aceptó en la entrevista que el régimen iraní es un "cliente" —una confirmación que no había hecho públicamente antes— pese a que en otros foros la empresa había asegurado ser "totalmente independiente". En la pantalla confluyen luces rojas y verdes, un casco con plumas vinculado al guerrero Husayn ibn Ali, y un lenguaje visual que, según sus creadores, funciona como "un lenguaje universal".

No es cuestión solo de estética: expertos citados por la BBC hablan de contenido "altamente sofisticado". Emma Briant advierte que la etiqueta de "slopaganda" es insuficiente para describir la eficacia de estos productos. El uso de herramientas de IA entrenadas en datos occidentales les permite crear piezas culturalmente afinadas, capaces de hablar directamente al público angloparlante con códigos reconocibles y virales.

El problema, sin embargo, es la factura de la verdad. Los videos están sembrados de inexactitudes y teorías sin pruebas. Explosive Media difunde la idea de que los archivos de Epstein prueban vínculos aberrantes con la administración Trump, una afirmación que carece de pruebas creíbles. También amplifican una versión alternativa sobre el destino de un piloto estadounidense tras el derribo de su avión: pese a que funcionarios estadounidenses confirmaron que el piloto fue rescatado por fuerzas especiales el 4 de abril y que está recibiendo tratamiento en Kuwait, los clips —y voces que los comparten— han promovido la tesis contraria.

El efecto no es marginal. Se estima que videos propagandísticos generados por IA han sido vistos cientos de millones de veces desde el inicio del conflicto, y cuentas estatales iraníes y rusas los han compartido a grandes audiencias. Influencers partisanos en Estados Unidos han repetido y amplificado esas narrativas, como el caso citado de @newswithsteph, que aseguró que los clips habían sido "sorprendentemente precisos" y que adelantaron detalles sobre la misión del piloto.

¿La conclusión? La IA ha borrado barreras tradicionales: ahora regímenes autoritarios pueden diseñar discursos visuales pulidos, emocionalmente potentes y culturalmente dirigidos hacia Occidente. Tine Munk lo denomina una "guerra memética defensiva": un esfuerzo deliberado por disputar relatos y presentar una versión propia de la realidad.

No se trata de subestimar la capacidad técnica de estos creadores. Se trata de recordar que el atractivo visual no legitima la veracidad. Cuando la forma sustituye al fondo, la ciudadanía queda expuesta a relatos que imitan la verdad y buscan sustituirla. Nuestra responsabilidad democrática —y patriótica— es juzgar con rigor el origen y el contenido de lo que se comparte masivamente: identificar propaganda, contrastar fuentes y exigir claridad sobre quién impulsa estos mensajes y con qué objetivos.

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