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La compra extranjera dispara la tensión por la vivienda en Alicante: casi la mitad de las ventas en manos foráneas

El mercado valenciano se encarece y la presencia de compradores internacionales subraya la urgencia de proteger el acceso

Redacción Más España

Redacción · Más España

7 de mayo de 2026 3 min de lectura
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La compra extranjera dispara la tensión por la vivienda en Alicante: casi la mitad de las ventas en manos foráneas
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La realidad, tozuda, se impone sobre la retórica: en la provincia de Alicante casi la mitad de las operaciones inmobiliarias han ido a parar a manos extranjeras. El 44,65% de las viviendas vendidas en Alicante en el primer trimestre del año fueron adquiridas por compradores foráneos. No es una intuición: es un dato que estructura el escenario y que obliga a pensar en la accesibilidad de la vivienda como asunto público, no como fenómeno anecdótico.

La Comunitat Valenciana, de hecho, no es una excepción; es centro de gravedad. En el conjunto autonómico los extranjeros protagonizan el 28,16% de las compras, la segunda tasa más alta tras Baleares. A nivel estatal, estas operaciones representan el 13,92% del total: aquí la presión es sensiblemente mayor. Y entre esos compradores extranjeros, el 16,52% procede de la Unión Europea, el 5,7% del resto de Europa, el 1,46% de África y el 0,88% de América del Sur. Son hechos que no admiten ambigüedad y que dibujan un mapa de procedencias y de demandas.

Mientras tanto, los precios siguen al alza. El metro cuadrado en la Comunitat Valenciana alcanzó 1.963 euros de media en el trimestre, un incremento del 2,3% respecto al periodo anterior y situando a la región entre las más caras del país. En Alicante el precio medio llegó a 2.214 euros/m2 (+1,5%), en Valencia a 1.843 euros/m2 (+5,2%) y en Castellón a 1.443 euros/m2 (+3,3%). A nivel nacional el valor medio se elevó hasta 2.429 euros/m2 (+3,2%), marcando máximos históricos. Esos números hablan con cristalina frialdad: la casa cuesta más y, en territorios como Alicante, el comprador extranjero participa en casi la mitad de las transacciones.

No es sólo cuestión de montos: es cuestión de volumen y de tendencia. La Comunitat se mantuvo en el primer trimestre como la tercera autonomía con más compraventas (26.627 operaciones), concentrando el 11,38% del mercado nacional, pese a una ligera caída del 1,8% respecto al trimestre anterior. Alicante, con 12.614 compraventas, figura como la tercera provincia de España por operaciones. Y, sin embargo, las hipotecas bajan en la región: las constituidas en la Comunitat Valenciana descendieron un 6,2% frente a un ligero crecimiento en el conjunto del país. El endeudamiento hipotecario medio por vivienda subió un 1,3% hasta los 137.711 euros.

Los indicadores de accesibilidad muestran su empeoramiento: la cuota hipotecaria media en la Comunitat alcanza 651,6 euros mensuales, lo que supone el 30,7% del salario regional. En España la cuota media sube a 807 euros y representa el 34% del salario. Paralelamente, se registraron en la Comunitat 658 certificaciones por ejecución hipotecaria y 122 daciones en pago, liderando esta última cifra, lo que refleja tensiones reales en el mercado del crédito y en la protección del deudor.

Que los compradores extranjeros estén tan presentes —con una proporción abrumadora en Alicante— no es, por sí mismo, una acusación; es un hecho que interpela. Interpela sobre quién accede a la vivienda, sobre cómo se conforman las comunidades y sobre la necesidad de políticas que atenúen la pérdida de acceso de los residentes habituales. Los datos económicos —precios por metro, cuotas, endeudamiento y porcentaje de compraventas foráneas— forman un mapa objetivo que obliga a actuar con responsabilidad pública.

La unión de hechos es nítida: presión de la demanda internacional, alza sostenida de los precios y deterioro de la accesibilidad. Quien no vea en esas cifras una llamada de atención sobre el modelo de acceso a la vivienda en zonas tan sensibles como la provincia de Alicante, está renunciando a mirar la realidad de frente. No son conjeturas; son estadísticas que piden soluciones acordes con la dimensión social del problema.

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