Economía

La avalancha de imágenes de IA: la nueva moneda de la atención en redes

Cuando la tecnología redefine lo viral, la economía de las plataformas también cambia

Redacción Más España

Redacción · Más España

25 de febrero de 2026 3 min de lectura
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La avalancha de imágenes de IA: la nueva moneda de la atención en redes
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Un estudiante parisino, Théodore, se topó con una imagen creada por IA que mezclaba conmoción y ridiculez: dos niños con barbas, uno sin manos, un pastel en la calle bajo la lluvia y un cartel pidiendo "me gusta". La foto, notoriamente defectuosa, acumuló casi un millón de reacciones en Facebook. Esa anécdota no es una curiosidad aislada: es un síntoma.

En poco tiempo, la llamada "basura de IA" —vídeos e imágenes falsos, poco convincentes y creados con rapidez— ha inundado las plataformas. Temas repetidos, como escenas religiosas, militares o niños en situación de pobreza haciendo actos conmovedores, generan gran tracción. Théodore abrió una cuenta en X para satirizar y denunciar ese contenido y llegó a reunir más de 133.000 seguidores; otros usuarios comenzaron a enviarle ejemplos de lo que califican como "basura de IA".

Las grandes tecnológicas han abrazado la IA como motor de crecimiento. Mark Zuckerberg afirmó ante sus accionistas que las redes entran en una "tercera fase" centrada en IA, en la que la creación y remezcla de contenido se multiplicará. Meta no solo permite publicar material generado por IA, sino que ofrece herramientas que facilitan su creación. YouTube también detecta un uso masivo de sus herramientas: su director ejecutivo, Neal Mohan, reconoció que en diciembre más de un millón de canales utilizaron herramientas de IA de la plataforma.

Las compañías hablan de beneficios creativos; también reconocen problemas. Mohan admitió la preocupación por el "contenido de baja calidad, también conocido como basura de IA" y señaló que trabajan en sistemas para detectar y eliminar material repetitivo y de baja calidad. Kapwing, una firma de IA, halló que el 20% del contenido mostrado en una cuenta de YouTube recién creada era "vídeo de IA de baja calidad", y encontró presencia notable de esos vídeos cortos en los primeros 500 clips de YouTube Shorts.

La combinación es evidente: plataformas que impulsan herramientas de creación masiva de IA; creadores que explotan formatos que obtienen interacción; y usuarios que muchas veces premiarán lo visual, aunque sea absurdo o defectuoso. El resultado altera la experiencia de uso: en apenas un par de años, el paisaje informativo y de entretenimiento en redes ha cambiado profundamente.

Frente a este escenario, hay respuestas parciales pero no uniformes. Meta celebró la "explosión" de nuevos formatos multimedia posibles gracias a la IA y no anunció medidas drásticas contra la basura en su conferencia citada por la BBC. YouTube admite el problema y afirma trabajar en detección. Entre tanto, millones de usuarios siguen consumiendo, reaccionando y compartiendo este contenido.

Lo que está ocurriendo no es solo un debate estético o tecnológico; es una transformación de la economía de la atención. Las plataformas diseñan y promueven herramientas que cambian la oferta de contenido. Los creadores y los algoritmos responden a lo que genera engagement. Y los usuarios, en muchos casos, premiarán lo que conmueve o divierte, aunque provenga de una imagen evidentemente artificial. Ese circuito empuja a más producción rápida y menos control de calidad.

No hay, por ahora, soluciones milagro anunciadas por las empresas. Sí hay constatación y contramedidas en desarrollo. Mientras tanto, la red se puebla de imágenes y vídeos que desafían la credulidad y que, no obstante, se convierten en activos de atención para plataformas y creadores. Es una realidad que obliga a repensar cómo medimos valor, veracidad y calidad en la era de la IA y qué papel deben jugar las empresas tecnológicas en la protección del ecosistema informativo y cultural.

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