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La audacia de los narcos: embisten a una patrullera en Almería

Una narcolancha choca contra la patrullera Audaz durante una persecución; no hubo heridos

Redacción Más España

Redacción · Más España

15 de mayo de 2026 2 min de lectura
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La audacia de los narcos: embisten a una patrullera en Almería
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La noche pasada, en aguas alejadas de la costa de Almería, se produjo un episodio que resume la audacia y la peligrosidad con la que actúan las redes delictivas en nuestros litorales.

La patrullera Audaz, del Servicio de Vigilancia Aduanera de Almería, perseguía una lancha sospechosa cargada de petacas de combustible, práctica habitual para surtir a embarcaciones dedicadas al tráfico de drogas y personas. Durante la persecución apareció una segunda embarcación rápida que, según fuentes cercanas y oficiales, se subió encima de la primera y alcanzó al bote del SVA. El impacto provocó la rotura de una ventanilla junto al puente de mando.

Las fuentes no han ocultado lo esencial: no hubo daños personales. Los tripulantes de la narcolancha lograron huir empleando la embarcación de apoyo. La primera lancha quedó intervenida y cargada de combustible, pero no pudo ser remolcada a puerto y fue abandonada en la zona.

Este incidente no es un caso aislado: ocurre apenas una semana después de la tragedia en Huelva, donde dos agentes de la Guardia Civil fallecieron y otros dos resultaron heridos al colisionar embarcaciones del Servicio Marítimo en persecución de una narcolancha. El Informe Anual de Seguridad Nacional del COVAM, centro de vigilancia marítima dependiente de la Armada, subraya que los narcotraficantes no dudan en embestir vehículos y embarcaciones cuando perciben riesgo de interceptación, evidenciando una mayor agresividad hacia los agentes.

El mismo informe destaca la magnitud del desafío: hay más de 600 narcolanchas sospechosas en las costas españolas. Esa cifra coloca sobre la mesa una realidad incontestable: la amenaza es persistente, organizada y desesperada cuando se ve acorralada.

No se puede minimizar lo ocurrido en Almería: la rotura del cristal del puente de mando es signo de la violencia con la que operan estas redes y de los riesgos cotidianos a los que se exponen nuestros servidores públicos en la defensa del Estado de derecho y de la seguridad colectiva. Los hechos, fríos y claros, exigen respuesta firme y coordinación efectiva para impedir que la impunidad marítima se convierta en norma.

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