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Irán confirma la muerte de su jefe de inteligencia y apunta a aliados: la sombra de Trump en la acusación

Majid Khademi fue abatido; Teherán señala a Israel y a Estados Unidos, y vincula al presidente Trump con las tensiones internas

Redacción Más España

Redacción · Más España

7 de abril de 2026 2 min de lectura
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Irán confirma la muerte de su jefe de inteligencia y apunta a aliados: la sombra de Trump en la acusación
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Irán ha reconocido públicamente la muerte de Majid Khademi, su jefe de inteligencia de la Guardia Revolucionaria Islámica, un gesto de solemnidad que llega tras un ataque que Teherán describe como bombardeo.

Las Fuerzas de Defensa de Israel y su ministro de Defensa, Israel Katz, se atribuyeron la responsabilidad del atentado. Las FDI difundieron en Telegram que la eliminación de Khademi supone “otro duro golpe” para el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. Teherán, por su parte, acusó en su comunicado tanto a Israel como a Estados Unidos de la muerte del alto mando.

Khademi asumió el mando de la inteligencia del CGRI apenas cuatro días después de que su predecesor, Mohammad Kazemi, perdiera la vida en un ataque israelí el 15 de junio de 2025, durante la guerra de 12 días entre Irán e Israel. Su nombramiento y su trayectoria previa —jefe de la Organización de Protección de Inteligencia del Ministerio de Defensa y de la Protección de Inteligencia de la Guardia Revolucionaria— le convirtieron en una figura conocida dentro de las estructuras de seguridad iraníes.

En contraste con la práctica habitual —según la que Irán suele confirmar muertes de altos mandos solo después de que Israel o Estados Unidos reclamen la acción—, en esta ocasión Irán anunció el fallecimiento de Khademi con antelación. Ese detalle no es menor: revela un intercambio de mensajes entre los bandos en liza y una gestión pública de la derrota y la contienda que busca marcar agenda y relatos.

Khademi había sido también una voz crítica frente a la intervención extranjera en las convulsiones internas de Irán. En febrero, durante las protestas antigubernamentales, acusó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de incrementar el número de bajas en la crisis interna para justificar una eventual intervención militar extranjera. En ese episodio, Khademi afirmó que más de diez servicios de inteligencia extranjeros, incluida la unidad israelí 8200, participaron en las protestas que sacudieron al país.

La muerte de Khademi releva la continuidad de un patrón de golpes dirigidos contra la cúpula de seguridad iraní en el contexto de un conflicto regional que no da tregua. Los hechos —reconocidos por las partes implicadas— confirman que la guerra de inteligencia y de fuego continúa siendo un instrumento decisivo en una zona donde los golpes militares y las acusaciones públicas se responden con más acción y con la construcción de narrativas que buscan legitimidad interna y señales externas.

Que la represión interna y las acusaciones sobre interferencia extranjera aparecieran en la voz del propio Khademi antes de su muerte añade una carga simbólica: sus palabras sobre Trump y la implicación de agencias ajenas forman parte ahora del expediente público que rodea su fallecimiento. Los hechos, tal como han sido reportados, no permiten otra cosa que constatar la escalada y la implicación directa de potencias en el terreno de la seguridad iraní.

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