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El 8M: memoria obrera, coraje femenino y fechas que forjaron una conmemoración universal

De las protestas industriales a Clara Zetkin y la declaración de la ONU: cómo nació el Día Internacional de la Mujer

Redacción Más España

Redacción · Más España

8 de marzo de 2026 2 min de lectura
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El 8M: memoria obrera, coraje femenino y fechas que forjaron una conmemoración universal
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La historia del 8 de marzo no es un relato uniforme ni cómodo: es la suma de décadas de protesta, de exigencias laborales y políticas, y de episodios que cruzaron fronteras. Sus raíces están en el movimiento obrero de finales del siglo XIX y principios del XX, cuando las mujeres comenzaron a alzar la voz frente a jornadas interminables, salarios paupérrimos, la negación del voto y la exclusión social.

En Estados Unidos ya se advertían señales claras: en 1848 Elizabeth Cady Stanton y Lucretia Mott convocaron a cientos en la primera convención nacional por los derechos de las mujeres, y en 1908 unas 15.000 mujeres marcharon en Nueva York reclamando menos horas de trabajo, mejores salarios y el derecho al sufragio. Ese impulso llevó al Partido Socialista de Estados Unidos a declarar el Día Nacional de la Mujer, celebrado por primera vez el 28 de febrero de 1909.

La figura de Clara Zetkin marca un punto de inflexión. En la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas de 1910, celebrada en Copenhague, Zetkin propuso una jornada internacional de la mujer para abordar, entre otros asuntos, el sufragio femenino. La propuesta fue acogida por representantes de 17 países y aprobada por unanimidad, aunque sin fecharla.

El primer Día Internacional de la Mujer se celebró el 19 de marzo de 1911, reuniendo a más de un millón de personas en Alemania, Austria, Dinamarca, Suiza y Estados Unidos. Reclamaban el derecho al voto, la participación política y mejores condiciones laborales y formativas: demandas claras, concretas y de urgencia social.

La elección del 8 de marzo como día emblemático tiene vínculos con los movimientos en Rusia en vísperas y durante la Primera Guerra Mundial. Las mujeres rusas organizaron mítines clandestinos y conmemoraron el Día Internacional de la Mujer el último domingo de febrero. En 1917, en el contexto de la guerra y de las protestas por las enormes pérdidas humanas, las movilizaciones femeninas en Rusia fueron un factor relevante en la cronología que llevaría a fijar la fecha en el calendario contemporáneo.

La institucionalización definitiva llegó más tarde: en 1975 Naciones Unidas formalizó la fecha como Día Internacional de la Mujer. La ONU subraya que, cuando las mujeres de todos los continentes se unen este día, pueden contemplar una tradición de al menos 90 años de lucha por la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo. No es una efeméride vacía: es la memoria de marches, huelgas y reivindicaciones que germinaron en el movimiento obrero, se alimentaron de la lucha por la paz y hallaron eco en organismos internacionales.

Recordar el origen del 8M es, por tanto, recuperar la genealogía de un combate social: desde las demandas de 1848 y las marchas de 1908 hasta las propuestas de Zetkin y las movilizaciones en Rusia, pasando por la proclamación de Naciones Unidas. No admite frivolidades: es una conmemoración forjada en la protesta, que recuerda las condiciones que las mujeres combatieron y las metas que aún reclaman.

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