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Cultura con criterios: Alicante invierte 100.000€ para ampliar su oferta cultural

Subvenciones competitivas para zarzuela, cine, percusión y arte entre junio de 2026 y mayo de 2027

Redacción Más España

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15 de mayo de 2026 2 min de lectura
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Cultura con criterios: Alicante invierte 100.000€ para ampliar su oferta cultural
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Alicante ha tomado una decisión clara: poner recursos sobre la mesa para que la cultura no sea palabra hueca sino acontecimiento. La Concejalía de Cultura destina 100.000 euros a una convocatoria de proyectos musicales, cinematográficos y artísticos que se desarrollarán entre el 1 de junio de 2026 y el 31 de mayo de 2027. No es clientelismo: es apoyo público sujeto a competencia.

La nómina de iniciativas financiadas revela variedad y arraigo. Obtienen ayuda, entre otras, la representación de la zarzuela La bruja de Ruperto Chapí por la Sociedad Cultural Peña Lírica Alicantina; el IV Festival Internacional de Percusión; Retrokult 2027, el VI Festival de Cine y Cultura Retro de Alicante; Atronador Fest; Shakara Fáyé 2026, muestra de cine africano; y el proyecto Variedades tradicionales, un tesoro compartido del Banc Alacantí de Llavors. En la modalidad para empresas y autónomos aparecen Una casa con luz. MACA: El arte como energía; De la cháchara a la escucha II; Salomé; Líneas de fuga y Teten.

La convocatoria deja claro su propósito: apoyar iniciativas no lucrativas que contribuyan a descentralizar, desconcentrar, diversificar y enriquecer la oferta cultural de la ciudad. Busca complementar la programación existente, fomentar la participación ciudadana, divulgar cultura, ciencia y artes, y promover la recuperación del patrimonio cultural e identitario alicantino. Es un objetivo que merecer ser exigente, porque la cultura pública debe servir al interés común.

Esa exigencia aparece en las reglas: ayudas en régimen de concurrencia competitiva, valoradas por la calidad e interés cultural y artístico de los proyectos, su viabilidad, la presentación y el interés sociocultural, así como la trayectoria de quienes concurren. Cada persona, empresa o entidad solo pudo presentar un proyecto, lo que impone límites y evita acumulaciones. El importe máximo por proyecto asciende a 10.000 euros y la financiación no puede superar el 80% del coste total.

No es casualidad que la administración haya marcado criterios técnicos y límites financieros. Cuando el dinero público se reparte sin reglas, la cultural se convierte en prebenda; cuando se ajusta a calidad y transparencia, se convierte en inversión. Alicante ha optado por lo segundo: fomentar iniciativas que puedan sostenerse y dialogar con la ciudadanía, no dependencias eternas.

Queda por ver, ahora, el efecto real sobre la vida cultural de la ciudad: si esas convocatorias logran descentralizar actividades, atraer público diverso y proteger patrimonio inmaterial, habremos asistido a una política cultural eficaz. Si no, lo sabremos pronto y la ciudadanía tendrá derecho a exigir que la financiación pública rinda cuentas en forma de participación y resultado cultural.

La cultura no es un lujo: es tejido social. Subvencionar zarzuela, cine, percusión y arte con reglas y límites es una apuesta por ese tejido. Alicante ha puesto la pieza sobre el tablero; será la calidad de los proyectos, su capacidad de llegada y la supervisión pública la que dirá si la jugada fue acertada.

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