Cuando el jefe insulta al pastor: la grieta de Trump entre los católicos conservadores
Los ataques al papa León XIV y una imagen de IA erosionan un apoyo clave entre fieles que antes fueron irreductibles

Redacción · Más España


Donald Trump ha encendido una controversia que no puede ser arrastrada al terreno de la anécdota. En las últimas 48 horas, sus descalificaciones públicas contra el papa León XIV —tildado por el presidente de “demasiado liberal” y “blando con el delito”— y la difusión de una imagen generada por IA, que él dijo haber confundido con la de un médico y que otros han apodado “el Jesús de la IA”, han provocado una reacción amplia y singular dentro de la comunidad católica conservadora.
Lo inquietante no es solo la irreverencia verbal: es de quién provienen las críticas. Figuras que hasta hace poco eran aliados firmes del mandatario, como el obispo Joseph Strickland —quien había participado en actos de apoyo como la consagración de la residencia presidencial en Mar-a-Lago, pronunció el discurso principal en CPAC y defendió públicamente a Trump en momentos delicados— han marcado un distanciamiento inusual.
Strickland ha dicho a la BBC que respalda al Santo Padre y su llamado a la paz, que no cree que el conflicto cumpla los criterios de una “guerra justa” y que la magnitud del sufrimiento civil lo obliga a cuestionar la gestión de la Casa Blanca. Con voz que suena más a sermón moral que a maniobra política, recordó el Evangelio de Mateo: el poder supremo es de Cristo, no de los poderosos humanos. “Utilizar la religión para justificar el lanzamiento de bombas… contradice la esencia misma de la fe”, afirmó.
Esa admonición tiene consecuencias prácticas. Trump reforzó su respaldo entre católicos conservadores en la campaña de 2024, y hoy ese apoyo se muestra a merced de la coherencia moral y del tratamiento de la guerra en Irán, conflicto que lleva seis semanas según la crónica. El revuelo generado por la imagen y las palabras del presidente, además de la eliminación posterior de la imagen de su red social, han acelerado una reflexión entre fieles que hasta ahora priorizaban la política por encima de la fe.
Los datos del Pew Research Center que cita la BBC pintan un cuadro complejo: el 62% de los católicos blancos votó por Trump y el 37% por Kamala Harris; entre los católicos hispanos, el 41% apoyó a Trump y el 58% a Harris. Esa fractura interna convierte cualquier desafección entre sectores conservadores en un riesgo político real, porque la comunidad católica estadounidense no es un bloque monolítico sino un mosaico polarizado entre prioridades políticas y convicciones religiosas.
La lección es clara y humilde: la política puede ganar batallas, pero cuando confunde sacralidad con propaganda y utilitarismo con fe, abre una grieta que ni los gestos partidistas ni las campañas conseguirá soldar. Que lo adviertan quienes, hasta hace poco, eran aliados incondicionales no es una simple nota discordante: es una advertencia con rostro y nombre propio, pronunciada desde dentro del propio campamento.
También te puede interesar
Hantavirus en alta mar: la alarma que obligó a repatriar y aislar
Un estadounidense y una francesa dieron positivo tras abandonar el crucero MV Hondius. La tragedia ya suma muertos y obliga a repatriaciones y cuarentenas dispersas por varios países.
EE.UU.Respuesta iraní, respuesta inaceptable para Washington: tensión que nadie debería minimizar
La réplica de Irán, recibida por el mediador pakistaní, reclama cese inmediato y seguridad marítima; Washington la rechaza de plano en términos duros y públicos.
EE.UU.Una evacuación sin precedentes que interpela a la seguridad global
La operación de evacuación del crucero afectado por hantavirus en Tenerife exhibe disciplina, coordinación y el rostro de una crisis sanitaria que obliga a extremar protocolos.