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Cuando el béisbol escribe historia y la política tuitea fantasías

Venezuela campeón del Clásico Mundial; Trump propone 'statehood' tras la derrota de EE. UU.

Redacción Más España

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19 de marzo de 2026 2 min de lectura
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Venezuela se proclamó por primera vez campeón del Clásico Mundial de Béisbol al vencer a Estados Unidos 3-2 en Miami. Un doble de Eugenio Suárez en la novena entrada impulsó la carrera decisiva que llevó a Javier Sanoja a la registradora. El relevo cerrador Daniel Palencia retiró a los tres bateadores que enfrentó, con dos ponches, para sellar la histórica victoria.

El triunfo llegó después de que Estados Unidos igualara 2-2 en el octavo inning con un jonrón de dos carreras de Bryce Harper ante el relevista Andrés Machado. Pese a la potente alineación estadounidense, los lanzadores venezolanos permitieron solo dos hits en la final.

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, decretó el miércoles como Día de Júbilo Nacional no laborable, y los festejos se extendieron por ciudades como Caracas. En el campo, las voces de los protagonistas resumieron la magnitud del logro: "¿Qué puedo decir? Es increíble", dijo Eugenio Suárez. "Nadie creía en Venezuela, pero hoy ganamos el campeonato. Esta es una celebración para toda Venezuela", agregó el propio jugador, según la crónica.

Venezuela, que por primera vez llegaba a la final, había dejado en el camino a Japón en cuartos de final y a Italia en semifinales. Estados Unidos, por su parte, perdió la final por segunda edición consecutiva, tras su derrota por 3-2 ante Japón en 2023.

En paralelo a la cancha, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, utilizó la victoria venezolana para reactivar una idea expresada en sus redes: planteó que Venezuela podría ser un estado de Estados Unidos. En Truth Social publicó la palabra "Statehood (condición de Estado)"; días antes ya había escrito: "¿Estado número 51?" al celebrar la victoria venezolana sobre Italia en semifinales.

Los hechos son simples y elocuentes: un país celebra su primer título mundial de béisbol; otro, la potencia que perdió la final, ve cómo su presidente convierte el resultado deportivo en tuits sobre soberanía y estatuto. En Miami se jugó béisbol. En las redes, se jugó otra partida, distinta, de símbolos y provocaciones. Cada quien queda con sus certezas: la pelota registró un campeón, y las palabras presidenciales, una provocación reiterada que la crónica documenta sin aditivos.

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